La Plata
Domingo 26 de marzo de 2017
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Francisco pidió a "líderes religiosos y políticos" que se unan contra "el terrorismo fundamentalista"

El papa Francisco pidió hoy a "líderes religiosos y políticos" que se unan contra "el terrorismo fundamentalista" y, en su discurso ante los 182 diplomáticos acreditados ante el Vaticano, repasó los grandes conflictos presentes en el mundo y solicitó "erradicar el despreciable tráfico de armas".

"Desgraciadamente, somos conscientes de que todavía hoy, la experiencia religiosa, en lugar de abrirnos a los demás, puede ser utilizada a veces como pretexto para cerrazones, marginaciones y violencias", criticó el Obispo de Roma durante el tradicional discurso anual que marca las líneas de la Santa Sede en política exterior.

"Me refiero en particular al terrorismo de matriz fundamentalista, que en el año pasado ha segado la vida de numerosas víctimas en todo el mundo: en Afganistán, Bangladesh, Bélgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Jordania, Irak, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos de América, Túnez y Turquía", enumeró.

"Son gestos viles, que usan a los niños para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berlín, o sencillamente celebra la llegada del año nuevo, como en Estambul", criticó.

En ese marco, afirmó que "se trata de una locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte, intentando afirmar una voluntad de dominio y de poder" en un contexto en el que "incluso en aquellos lugares que en otro tiempo se consideraban seguros se advierte un sentimiento general de miedo".

"Hago por tanto un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios", apeló.
"El terrorismo fundamentalista es fruto de una grave miseria espiritual, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social. Sólo podrá ser plenamente vencido con la acción común de los líderes religiosos y políticos", expresó durante el discurso en la Sala Regia del palacio Apostólico.

"A los primeros les corresponde la tarea de transmitir aquellos valores religiosos que no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo", señaló.

A los líderes políticos, agregó, "les corresponde garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa, reconociendo la aportación positiva y constructiva que ésta comporta para la edificación de la sociedad civil, en donde la pertenencia social, sancionada por el principio de ciudadanía, y la dimensión espiritual de la vida no pueden ser concebidas como contrarias".

De cara a los representantes diplomáticos agregó que "a quien gobierna le corresponde, además, la responsabilidad de evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos. Eso requiere adecuadas políticas sociales que combatan la pobreza, y que requieren de una sincera valorización de la familia, como lugar privilegiado de la maduración humana, y de abundantes esfuerzos en el ámbito educativo y cultural".

Durante casi una hora de discurso, Francisco pidió además "que se hagan esfuerzos para erradicar el despreciable tráfico de armas y la continua carrera para producir y distribuir armas cada vez más sofisticadas". "Causan un gran desconcierto las pruebas llevadas a cabo en la Península coreana, que desestabilizan a la región y plantean a la comunidad internacional unos inquietantes interrogantes acerca del riesgo de una nueva carrera de armamentos nucleares", ejemplificó.

Pero también lamentó que "por lo que respecta a las armas convencionales, hay que señalar que la facilidad con la que a menudo se puede acceder al mercado de las armas, incluso las de pequeño calibre, además de agravar la situación en las diversas zonas de conflicto, produce una sensación muy extendida y generalizada de inseguridad y temor, que es más peligrosa en los momentos de incertidumbre social y de profunda transformación como el que vivimos".

Desde 1978, el Vaticano amplió la red de países con relaciones bilaterales de 84 a 182, a los que hay que agregar los lazos con Unión Europea y Soberana Orden de Malta, además de organismos internacionales.

Con la próxima apertura de una embajada de Mauritania, los países con representación permanente ante la Santa Sede serán 88, incluyendo la UE y la SOM, a las que durante el año se sumarán Palestina y Malasia.