La Plata
Martes 27 de junio de 2017
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De Miramar a las diagonales: lo nuevo de Srta. Trueno Negro

La banda presentará mañana Sonido Donosti, su primer disco de estudio. En exclusiva, su cantante reflexiona sobre la escena independiente y analiza el machismo en el rock

Natalia Drago nació en Miramar, es estudiante de Filosofía y una de las artistas más inquietas de la escena indie platense. A fines del año pasado editó el primer disco de su proyecto Srta. Trueno Negro, llamado Sonido Donosti, de la mano del sello Laptra. En este momento, se encuentra presentándolo con su banda, integrada por ella en voz y guitarra, Martín Castilla  en teclado, percusiones y coros, Franco Jaubet  en bajo, Peta D’Agostino  en guitarra e Iván Calcagno  en batería. “Estoy contenta porque voy a presentar el disco en La Plata, que es mi ciudad favorita del mundo y me trajo muchas alegrías y sufrimientos; más de las primeras”, contó en una entrevista para este medio.

—¿Cuándo fue la primera vez que tocaste una guitarra?, ¿qué influencias tenías cuando vivías en Miramar?

—Fue a los 12 años. Caminaba por el centro de Miramar, habían abierto una casa de música y en la puerta había un cartel que decía que daban clases. Me llamó la atención sobre todo la guitarra eléctrica y empecé a estudiar con un profesor que era muy rockero. Me enseñaba las canciones que me gustaban a mí, a sacar de oído y también a leer música. 

La primera influencia fue The Velvet Underground. Cuando empecé a hacer las canciones para Srta. Trueno Negro estaba enamorada de la Velvet Underground. Después, las bandas del sello Laptra, que conocí por mi primo Migue Berardo, que tocaba en El Destro, un grupo de La Plata. A los 13 años me hizo escuchar Grupo Mazinger, y el EP de Él Mató a un Policía Motorizado, Tormenta roja. Hasta me había hecho una remera. Me enamoré sobre todo de Mazinger y de Él Mató.

—Desde que llegaste a La Plata, ¿cuánto tardaste en empezar a hacer música?

—Arranqué en Miramar con mi primo. Un dúo que se llamaba Sucio y luego se llamó Blancanieves de ojos láser. Cuando vine a La Plata, suspendí por dos años Srta. Trueno Negro porque empecé a tocar en Damián Fredes y Os Cogos, pero mientras tanto iba grabando cosas para la banda.

—¿Qué pensás que tiene La Plata de especial  para que haya tanta cultura? 

—Se creó algo muy cultural por la cercanía que tiene con Capital. Mar del Plata tiene muchas universidades, pero no se generó lo mismo a pesar de ser más grande y de tener facultades. Es decir que no solo tienen que ver los estudiantes. En realidad, los mismos platenses tienen eso: no son solo estudiantes, hay una comunidad. No sé la causa exacta, pero la cultura que llega del centro del país que es Capital puede ser una razón. Otra, que al ser más chica tiene la posibilidad de centralizar mucho más y crear un concepto mucho más fuerte, en cambio Capital es muy grande y está todo dividido. La Plata es más chica y te da más libertades a la hora de elegir qué hacer y cómo hacerlo. 

—¿Creés que falta todavía para romper con el machismo en el  rock? 

—Creo que falta combatir bastante. La mejor forma de hacerlo es ponerse a la misma altura que los hombres, como tocar. No con un mensaje explícito contra el machismo, sino considerándose igual que un hombre. Eso es combatirlo. Creo que se fue avanzando y, al menos en la movida indie  a la que pertenezco, veo que cada vez hay más bandas de chicas, y eso está buenísimo. Queda mucho machismo aún y no se divide en ámbitos, está en todos lados. Igualmente, en mi espacio puedo hacerlo, pero después salgo a la calle y es lo mismo. Mientras no se combata en el mundo, tampoco va a pasar en el rock, así que obvio que queda mucho por hacer. 

—¿Por qué tu último disco se llama Sonido Donosti?, ¿qué significó en tu carrera?

—Cuando grabamos el disco estábamos escuchando varias bandas españolas, como Family y  Le Mans. Nos pareció gracioso, porque Sonido Donosti, que viene del país vasco, de Donostia, era como decir Indie platense, como encasillar. Y nos encantan esas bandas. Todos los temas los encarábamos desde ese concepto y ese sonido, más allá de las influencias como Pavement, Guided By Voices o Velvet Underground.

Y significó un montón, porque es la primera vez que grabé más profesionalmente. Fue un desafío pasar por más formalidades, pero en el buen sentido, como estructuras de la grabación a las que no estaba acostumbrada, y el resultado me encantó. Tardamos menos de un año pero hubo que estar ahí y fue muy interesante. Salió bien y me sentí satisfecha, así que fue hermoso cuando salió el disco. 

—¿Qué proyectos tenés para este año?

—Tocar lo más que se pueda para presentar el disco. Mañana en La Plata es la presentación oficial. Por ahora no tenemos más fechas en la ciudad porque es la última por un tiempo, y las próximas son todas en Capital. Estamos viendo la posibilidad de ir a tocar a España, ojalá se de. También me gustaría que en la Argentina se le de más espacio al indie, porque estamos bastante rezagados. En otros países se le da el lugar. Acá hay mucha producción de bandas, pero poca difusión, entonces eso no ayuda a que los grupos prosperen.