La Plata
Viernes 28 de abril de 2017
Facebook Twitter WhatsApp
T 18°H 72%

“El Hulk de Avengers es mejor porque el personaje no lleva el peso del filme”

Así lo afirmó Kenneth Johnson, quien fue el guionista de la serie protagonizada por la criatura de Marvel a fines de la década de los setenta y luego se consagró con V: invasión extraterrestre

Después del Batman de Adam West en 1966 y La mujer maravilla de Lynda Carter en 1975, el increíble Hulk tuvo su propia serie televisiva. Bill Bixby era el encargado de encarnar a David Banner, pero cuando la cosa se ponía complicada el doctor se transformaba en el monstruo verde. Entonces Lou Ferrigno entraba en acción e interpretaba a la criatura.

Quien estuvo a cargo de los guiones fue Kenneth Johnson, que tiempo atrás había sido el autor de algunos libretos de El hombre nuclear (1974). “Mi deseo con la versión televisiva de Hulk era levantar al personaje por encima del cómic original y convertirlo en un drama psicológico para adultos”, le afirmó Johnson a este medio.

Fue recién en la década de los ochenta cuando el director se consagró, gracias a una de las obras sobre alienígenas más recordadas por los fanáticos del género. Era la hora de V: invasión extraterrestre, que primero se emitió como una miniserie de dos episodios y luego en su formato tradicional, con el que Johnson apuntalaría su carrera. Ahora, intenta que su obra maestra renazca con una nueva película que desde el inicio fue pensada como una trilogía.

—¿En qué estás trabajando en este momento?

—Estamos tratando de recaudar 60 millones de dólares para V: the movie. Además, tengo una nueva novela que saldrá el primero de julio, The man of legends, ambientada en Nueva York en el año 2001, donde una joven periodista descubre a un hombre con la maldición de no poder morir, quien ha afectado el curso de la historia durante dos mil años.

—¿Pensaste en la posibilidad de hacer una película con el libro?

—Sí, la nueva novela podría ser una película, pero creo que le iría mejor en un relato más largo, como una miniserie de cuatro horas.

—¿Cómo será el nuevo filme de V: invasión extraterrestre?

—Será la remake de la original, actualizada al siglo 21, pero aun así, con muchos de los mismos personajes y temas que hicieron tan exitosa a la original.

—Fuiste el primero en pensar una serie de Hulk, ¿qué te parecieron las nuevas versiones?

—Estuve en la premiere de la primera película de Hulk, que fue un desastre tanto artística como comercialmente. La segunda fue casi tan mala como la primera, aunque Ed Norton hizo lo mejor que pudo. La versión de Avengers fue mucho mejor, porque Hulk no tuvo que llevar el peso de toda la película y pudo usarse de manera económica.

—¿Cuál fue tu postura cuando empezaste con la serie?

—Mi deseo con Hulk era levantar al personaje por encima del cómic original y convertirlo en un drama psicológico para adultos. Nuestra mayor audiencia eran mujeres adultas, luego los adolescentes y después los niños. 

El fallido intento por seguir los pasos de Space jam

En 1996, Michael Jordan se convertía en el protagonista de una de las películas más disfrutadas por el público infantil: Space jam. Allí, el jugador de básquet se unía a Bugs Bunny y algunos personajes del universo Looney Tunes para combatir a unos extraterrestres que pretendían esclavizarlos.

Un año después, Kenneth Johnson fue el director de un proyecto cinematográfico que intentó seguir pasos similares, pero se quedó en el camino. En esta oportunidad, el deportista contratado fue el histórico jugador de Los Ángeles Lakers, Shaquille O’Neal. “Fue un encanto trabajar con él, y él fue el primero en darse cuenta de que la actuación no era el traje que mejor le quedaba”, afirmó Johnson.

—¿Por qué falló esa película?

—El problema fue que desde el principio le dije a la gente de Warner que él no “abriría” la película y les rogué que rehicieran el casting  con una estrella o me dejaran rodear a Shaq con un actor de peso, pero fueron muy avaros para hacerlo. Predije que la mayoría de la gente no iba a pagar para verlo en un filme, y lamentablemente tuve razón.