La Plata
Sábado 22 de julio de 2017
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La complicidad del intendente Julio Garro

Del vaciamiento del Bapro al bacheo de calles platenses

El mismo funcionario municipal involucrado en el affaire de los semáforos habría favorecido a una empresa que está vinculada con su padre y con Victorio Gualtieri, quien fue “el Yabrán” de Eduardo Duhalde. La complicidad del intendente Julio Garro 

Habían pasado pocas semanas de la asunción de Julio Garro cuando representantes de una desconocida empresa, llamada PF Compañía Constructora SA, comenzaron a recorrer los pasillos del Municipio platense. Su desembarco en la Municipalidad vino de la mano del actual secretario de Planeamiento Urbano y Desarrollo Económico, Gabriel Rouillet. De acuerdo a distintas fuentes consultadas por diario Hoy, Rouillet -cuñado del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger- hizo que la compañía entrara por la ventana en uno de los negocios más sospechados que existen dentro de la Comuna, como es el bacheo de calles.

Las autoridades municipales ni siquiera habrían guardado las formas. La firma PF prácticamente no tenía antecedentes en La Plata. Se constituyó como sociedad anónima en el año 2009 y la AFIP recién le dio el alta de las retenciones de seguridad social en enero de 2016, es decir, pocas semanas antes de que la gestión de Garro le terminara sirviendo en bandeja un suculento contrato para la realización de bacheo en la zona sur del Casco Urbano y en dos de las localidades más populosas de La Plata: Los Hornos y San Carlos. La adjudicación incluyó un sobreprecio de más de 3 millones de pesos, ya que el presupuesto original era de $13.210.509,20 y se terminó adjudicando en $16.363.820,42

Al analizar quiénes son los directivos de la firma, aparecen relaciones que llegan incluso a uno de los empresarios de la obra pública más denunciados de las últimas décadas: Victorio Américo Gualtieri, más conocido como el “Alfredo Yabrán” de Eduardo Duhalde. Entre otras acusaciones, Gualtieri estuvo denunciado por los créditos incobrables del Banco Provincia, que pusieron a la banca pública al borde de la quiebra en los años 1999, 2000 y 2001.

A continuación, una descripción de algunos de estos vínculos. Hugo Rouillet, padre de Gabriel y suegro de Sturzenegger, trabaja para la firma Centro Construcciones SA, que estuvo involucrada en diversos escándalos durante la era kirchnerista. Entre ellas, un millonario contrato por obras de infraestructura en el río Luján, operación en la que también intervino Juan Carlos Mancinelli, imputado por el fiscal platease Álvaro Garganta por la supuesta utilización de facturas apócrifas durante el gobierno bonaerense que finalizó su mandato en diciembre de 2015. Mancinelli también está siendo investigado por evasión fiscal agravada.

Ahora bien, al analizar la red de empresas pertenecientes a Diego Buracco, quien supo ser vicepresidente de la Cámara de la Construcción, salta a la vista que es socio de Juan Antonio Dolce, el mandamás de PF Compañía Constructora (en la firma Huentel SA). A su vez, Dolce es socio de otro directivo de la firma PF (Pablo Fontanari) en diversas sociedades tales como Fagre SA e Ingeniero Oscar Diez SAIC.

Cabe destacar que Dolce, durante los 90, fue la mano derecha de Gualtieri en distintas empresas. Es más: en el informe de la comisión investigadora que se constituyó a principios de la década pasada en la Legislatura bonaerense, la cual indagó sobre las maniobras de vaciamiento en el Bapro, se describe a Dolce como apoderado de Gualtieri y hombre que mantenía una estrecha relación con Guillermo Peralta, uno de los gerentes que más dinero manejaban en el ya desaparecido Ente del Conurbano Boanerense. Este organismo ejecutaba un presupuesto millonario sin ningún tipo de control, a tal punto que muchas de las obras públicas que se realizaban se concretaban sin llamados a licitación y con importantes sobreprecios.

En resumidas cuentas, el padre de Rouillet es empleado del grupo empresario liderado por Dolce y Buracco, y se sospecha que, a través de su hijo, hizo posible que quienes fueron acusados por varios de los escándalos más resonantes en materia de obra pública en la Provincia de Buenos Aires terminaran quedándose, entre gallos y medianoche, con una parte de uno de los contratos más importantes del Municipio platense.

Un llamativo silencio y la falta de personal idóneo

El bacheo no es el único escándalo que involucra a Rouillet: tal como lo informó diario Hoy, su gestión está en la mira por la pésima sincronización de numerosos semáforos en la ciudad. Las fallas se estarían registrando en los cuatro programas que regulan las señales de control de tránsito.

A su vez, las nuevas ópticas con tecnología de luces led (estilo multipunto), que viene instalando el Municipio platense, en realidad violarían varias normativas vigentes y podrían provocar una ola de accidentes de tránsito y juicios millonarios contra la Comuna que se terminarán pagando con el dinero de los contribuyentes. Así lo están alertando distintos especialistas y una de las empresas líderes en el campo de la ingeniería de la información y control, cuyos representantes hicieron severas advertencias sobre los riesgos que significan para peatones y automovilistas las denominadas ópticas multipunto adquiridas por la Comuna.

Las ópticas fueron instaladas por la ignota firma Nitis SRL, que se quedó con el contrato pese a que en la licitación habría ofertado un 30% más (equivalente a unos $3 millones) que una de sus competidoras, pese a lo cual las autoridades municipales igual habrían decido otorgarle un contrato por 15 millones de pesos. Esta misma firma había sido beneficiada el año pasado por la secretaría a cargo de Rouillet mediante una serie de licitaciones privadas. El diario Hoy intentó, en varias ocasiones, comunicarse con el secretario de Planeamiento Urbano y Desarrollo Económico municipal para conocer su versión de los hechos: la respuesta fue el silencio. Tampoco quiso hablar sobre sus vinculaciones familiares con la empresa PF Construcciones. Mientras tanto, desde el área de prensa de la Municipalidad dijeron que “Garro desconoce los vinculos de la familia Rouillet con PF”.

Cabe recordar que, en una entrevista con Especiales Hoy, el intendente defendió la instalación de las nuevas ópticas y, con respecto a los problemas de sincronización de los semáforos, dijo como excusa que supuestamente se deben a la antigüedad de los controladores, los cuales datan del año 1996. También reconoció que no están siendo reemplazados porque cada uno sale 500.000 pesos. En rigor, distintos especialistas insisten en que los controladores, de origen importado, no presentarían mayores fallas y que el problema radica, básicamente, en que la gestión de Garro no cuenta con profesionales idóneos para programarlos adecuadamente.