La Plata
Lunes 26 de junio de 2017
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Las autopsias determinaron una carnicería brutal

A la adolescente de 15 años la enterraron viva, además de provocarle varios cortes. A su madre la mataron de trece puñaladas, distribuidas entre el cuello y la espalda

Dolor sobre el dolor: así se podría caratular la tragedia eterna que pesa sobre las dos mujeres de nacionalidad peruana asesinadas en Punta Lara por un femicida que cayó tras pasar una semana en la clandestinidad. Ayer se llevaron a cabo las autopsias, en las que se determinó que la menor de 15 años fue enterrada viva y su madre, de 50 años, recibió una gran cantidad de puñaladas en el cuello y la espalda, que terminó lesionando su médula espinal, informaron fuentes policiales y judiciales. 

Marcelo Romero, de la UFI nº 6, que investiga el hecho, no dudó en calificar lo sucedido como “salvajismo extremo”, una vez finalizadas las operaciones y con los resultados de las mismas en sus manos. 

El primer cuerpo en ser sometido a las pericias fue el de la adolescente Shirley Cielo Barrientos. Se trabajó sobre sus restos desde las 9 y hasta las 11.20. Los tres forenses que la ins­peccionaron con cuidadoso detalle dejaron por escrito que se encontraba “envuelta en una sábana negra, con la mitad superior del cuerpo con una bolsa de nailon que contenía restos de tierra. Estaba atada al nivel de la cintura y los pies, y tenía también una atadura en el cuello, que sostenía otra bolsa de nailon. Conservaba un rosario en el cuello, aros con forma de cruz, una remera musculosa, corpiño y medias”. 

Los médicos legistas hallaron un “cefalohematoma” o, dicho de otro modo, un golpe en el cráneo que la llevó a desvanecerse, maniobra descripta por los especialistas como “anestesia previa de Brouardel”, en la que el golpe hace que la víctima pierda la conciencia a fin de no entorpecer las maniobras posteriores del homicida. Aclararon que su muerte se debió a una “asfixia mecánica por sofocación” aunque detallaron que la “ausencia de lesiones en el hueso situado en la parte anterior del cuello permiten prácticamente descartar una estrangulación manual”. La fuente especificó que, por lo tanto, “fue enterrada con vida y murió por asfixia producto de la bolsa en la que estaba envuelta o de la tierra con la que fue tapada”. Además informaron la presencia de heridas punzocortantes en la región anterior del cuello.

“Fuerza inusitada” 

Maruja Chacón comenzó a ser autopsiada inmediatamente después, y hasta las 14. A ella la mataron de una serie de puñaladas en diferentes partes del cuerpo: nueve en la región posterior del cuello y la espalda alta y cuatro en la cara anterior del cuello. Su causa de muerte fue “shock medular”, ya que una de las heridas punzocortantes “penetró con una fuerza inusitada en la médula espinal y la columna vertebral”, de atrás hacia delante, de izquierda a derecha y de arriba a abajo. 

La extremidad superior del cadáver estaba envuelto en nailon y, por debajo, había otro nailon que cubría todo el cuerpo; llevaba una remera que no tenía puesta, un ambo, corpiño y bombacha. 

Exámenes complementarios 

Por orden de Romero, los forenses extrajeron muestras para posteriores análisis; a dichos del doctor, “faltan ahora las pericias complementarias, tanto toxicológicas como anatomopatológicas”. Entre otras cosas a investigar en estos estudios, se pondrá especial interés al ADN que aparezca (que se sacará del hueso molar y el fragmento costal) y los restos que puedan aparecer en las bombachas, que serán estudiadas químicamente. 

“Sufrieron una muerte horrible”

Marcelo Romero, fiscal que instruye en la causa, relató ante este medio sus impresiones del caso al afirmar que las víctimas sufrieron “una muerte horrible” y sobre la menor dijo que “fue enterrada viva y arrojada junto a una bolsa de nailon y una frazada”, aunque hasta el momento no se pudo precisar si se asfixió con la bolsa o ahogada por la tierra. En tanto, aclaró que “no descartamos modificar la calificación penal con los agravamientos de alevosía y ensañamiento”. Conmovido, dijo: “Los resultados científicos no dejan de impactarnos”. 

Acerca de las características de los decesos puntualizó que “son una clara muestra de la violencia que ejerció el homicida y de que su contextura física grande le permitió tener el dominio de las mujeres, pese a que presentaron lesiones compatibles con actos de defensa”.

Fuentes judiciales aseveraron que la data de la muerte se ubica entre una semana y diez días previos al hallazgo registrado el martes 7 de este mes, cuando Romero ordenó excavar en una vivienda situada en Almirante Brown 319, de Punta Lara.

El estado de descomposición de los restos no permitió revelar si las víctimas fueron abusadas sexualmente, por lo que ahora intentarán determinar esto a través de estudios anatomopatológicos de diferentes órganos y fluidos. Las operaciones deberían haberse realizado el pasado viernes (luego de las 72 horas de enfriamiento de los cadáveres), pero no pudo hacerse, debido a la falta de energía eléctrica en la Morgue. Se postergó para el domingo, pero tampoco se llevó a cabo por “razones operativas”.