Con un golazo de la estrella del Real Madrid, los europeos se metieron en las semifinales prácticamente sin despeinarse. Este viernes juega España, que podría ser una piedra en el zapato para Kylian.
El seleccionado de fútbol de Francia es realmente cosa seria en la Copa del Mundo. El equipo que tiene como gran figura a Kylian Mbappé logró vencer a Marruecos por 2-0 y acceder a las semifinales del campeonato por tercera ocasión consecutiva, buscando meterse en la gran final del certamen.
Los de Didier Deschamps ganaron por los goles del capitán y de Ousmane Dembélé, el primero a los 15 minutos de la parte complementaria, y el segundo seis minutos más tarde, previo a la pausa de hidratación. El árbitro del encuentro fue Facundo Tello, que tuvo un muy buen trabajo, sancionando un penal lícito para los europeos en la primera parte que Mbappé dilapidó ante el sensacional arquero Yassine Bounou, figura excluyente en los africanos.
Para desgracia de los marroquíes, es la segunda vez de manera seguida en que quedan eliminados frente a los franceses, ya que en Catar 2022 perdieron en semifinales por el mismo marcador, con tantos de Théo Hernandez y Randal Kolo Muani. El resto de la historia es conocida, con la victoria en la final de la Argentina en la batalla de Lusail.
Lo cierto es que ayer en Boston no hubo equivalencias, Marruecos sintió de gran forma la ausencia de su delantero Ismael Saibari, que sufrió una lesión muscular y no llegó a ser considerado por el entrenador Mohamed Ouahbi. Esa falta en ataque le quitó posibilidades en los últimos metros a los africanos, que solamente tuvieron un tiro al arco contra los ocho que tuvo Francia, en 22 intentos, una cifra que es contundente y marca a las claras lo que fue el partido.
Deschamps, que culminado el Mundial dejará de ser el director técnico después de 14 años, encontró el equipo, con los cuatro aviones en ofensiva, con Mbappé como estandarte, pero con un gran trabajo de Dembélé, Michael Olise y Désiré Doué, pero principalmente por la tarea de los centrocampistas Adrien Rabiot y Manu Kone, que son el pulso en la mitad de la cancha y le permiten al equipo recuperar muchos balones altos y que los defensores no sufran con una transición veloz.
Francia jugará el próximo martes a las 16.00, hora de la Argentina, frente al ganador de España - Bélgica, en Dallas. Españoles y belgas se medirán este viernes por la tarde, en mismo horario, con los de Lamine Yamal como grandes favoritos y con la posibilidad de parar a los franceses, ya que están por encima en el historial y cuentan con mayor argumentos futbolísticos para poder competir, aunque primero deben ganar su partido esta tarde.