31/05/2014 - 03:01hs
Hay un nuevo campo de juego en la ciudad, en Av. 72 entre 13 y 14, inaugurado el pasado 2 de mayo. Y hay una historia que merece ser contada, que generó una emoción especial en ese viejo amigo Onorio que volvió al Club Victoria, para dar el puntapié y cortar la cinta.
El pasado viernes 2 de mayo, feriado nacional, la ciudad amanecía en calma. Mientras, a un costadito, sobre la circunvalación de la avenida 72, la gente del Club Victoria cumplía un sueño: la inauguración del nuevo campo de juego. No fue fácil llegar a ese logro, tiempo atrás hubo marchas, reuniones, como la que hace horas vivieron los de San Cayetano.
Pero la satisfacción mas grande por la canchita se la llevó el hincha número 1, un hombre muy mayor, que el próximo 28 de noviembre llegará –Dios mediante- a los 80 años. Onorio Dalle Crode, italiano, pura vida, inocente y laburante, fue sorprendido a lo grande.
Todo comenzó en la semana previa, cuando llegó a su casa de calle 61 entre 22 y 23 don Ernesto Avalo, directivo que le pidió “por favor no falle Dalle Croce” a esta cita. Lo que vino después, una vez en el nuevo predio, se lo contó así a diario Hoy.
-¿Cómo fue la sorpresita que le prepararon, Onorio?
-Vino mi hijo un día y avisó que estaba por venir Ernesto, del club, a traerme una invitación. Me dijo que tenía que estar presente en la inauguración de la cancha. Así fue. Fuimos y primero nos juntamos en la canchita vieja, con mi hijo y con mis nietitos (Agustín 18, Lucía 15), y de ahí salimos en una caravana a la de 72 (13 y 14). Con toda la milonga, eh, un palco con los Bruera, todo 10 puntos. ¡Hasta que me hicieron subir a mí! Pero lo que menos me esperaba era que tenía que cortar la cinta. Soy un tipo que se emociona fácil… Y al pasar las horas, al quedarme en la cancha, no sé si por deshidratación o por la emoción, pero me descompuse… me caí y me golpee la cabeza. Me tuvieron que llevar al Hospital.
-¿Qué le pasó, viejo Tano?
-Creo que fue la emoción. En este club fui uno de los fundadores, mi hijo Renato (ahora crecidito, va a cumplir 48) jugó el último año en Victoria (LIFIPA) y al año siguiente pasamos a LISFI pero él no llegó a jugar ahí. Hay muchos recuerdos, los delegados de ahora son los que ayer eran jugadores. También lo vi al presidente de la liga, Escamochero, al que le pedí sacarme una foto.
-La cancha es todo un mérito…
-La única cosa que quería era que Victoria siguiera adelante, con tantos años de sacrificio que después no se derrumbara… Pero siguieron adelante. Antes estábamos de prestado en el terreno de la Facultad y ahora la Municipalidad les ayudó con este predio. Ha habido gente que supo hacer las cosas bien.
Onorio llegó en febrero de 1979 con otros cuatro seres: Pedro Cacco, Coco Sanpedro (fallecido), Liporace y Quique Alvarez. “Yo estaba como técnico de la ’68. Me invitó Quique Alvarez, que me dijo ser amigo del entonces presidente del club (Héctor Savoretti). Salimos con el nombre de Victoria y luchamos…”
Pese a las cuestiones de salud, este gran tipo del fútbol amateur sigue asistiendo a las canchas. Mira a su nieto en La Plata FC, que juefa en 4a o 3a.. Y una vez al año vuelve a la sede de LISFI para recibir un trofeo, “recompensa a la trayectoria”. Onorio, un inmigrante al que se le vuelven a abrir las puertas, ya no de un país para darle trabajo, sino las puertas de un club y una liga que son su segundo hogar. Es el mismo hombre que eligió el terrenito de la 120 (62 y 63) donde Victoria creció y alegró a la purreteada.
-¿Qué puede decir de esta gente que está ahora?
-Les agradezco, a toda la subcomisión. Fijate que ahora tiene a dos chicas, Vanesa y Lorena, que están al frente, y son las mujeres de dos chicos (de Gonzalo Bolech y de Aníbal Ruscinsky) que jugaban en el tiempo que estaba yo.
Recogiste tu siembra, Tano.