La Reserva del Lobo cayó ante Vélez en el Bosque
El Lobo dejó pasar una chance clave y quedó relegado en la pelea por ingresar a los playoffs.
El Profe aparece como candidato sólido para el Lobo.
09/04/2026 - 00:00hs
En un club en el que se cansaron de probar tubos de ensayo que no dieron resultados como el uruguayo Méndez, el traductor Flores o el propio Orfila, queda claro que nadie tuvo la receta mágica para mejorar las condiciones y renovar las esperanzas en la mentalidad de la gente.
Ni siquiera la primavera de Fernando Zaniratto, que arrancó con un modesto interinato, pero perdió dos clásicos en menos de dos meses. Es allí donde entra a jugar el argumento y las razones que justifican un cambio en la forma de elección de un nuevo director técnico.
A no ser que Gimnasia pueda contratar a Marcelo Bielsa después del Mundial de Estados unidos, que haga un intento por Angelotti o que Marcelo Gallardo tenga un gesto de modestia, ninguno de los otros candidatos que están sonando son mejores que los que pasaron ni superadores a los que puedan venir.
Si las anteriores elecciones con el presidente Cowen y ahora con Anacleto no funcionaron, ¿por qué no volcarse a una vieja doctrina futbolera y aferrarse a la experiencia de otros técnicos que con poco hicieron mucho?.
Hace 30 años (sí parece mucho pero no es tanto para las personas jóvenes) Daniel el Profe Córdoba le puso un sello distintivo a su paso por el otro club de la ciudad entre los años ’95 al ’97: nunca perdió un clásico y se hizo fuerte ante el eterno rival en la ciudad.
Con poco supo hacer grandes campañas para sumar puntos y hacer olvidar fácilmente la palabra descenso.
¿Acaso fue mejor el ciclo de Mariano Soso, del Traductor Flores o de Madelón?.
Todos ya tuvieron su chance y fracasaron. ¿Quién puede garantizar que Orsi y Gómez o el propio Vaccari pueden hacer algo mejor en el Lobo? Nadie, más que algunos simples aventurados que sustentan argumentos basados en los intereses de algunos representantes.
Gimnasia necesita un hombre de La Plata que sepa trabajar en el barro de la necesidad. Que conozca la 520 para entrar a Estancia Chica y que no le escape a la 60 para usar el estadio del Bosque porque le “queda lejos” de su casa.
Eso es el Profe Córdoba, que tiene una amistad con Gabriel Pedrazzi, un exjugador del club, y quien podría encajar perfectamente a un presente incierto, en el contexto de un equipo de fútbol, al cual para hacerlo funcionar no es necesario ser un matemático o físico de la NASA. Hay que poner reglas claras y mano dura y sobre todo, minimizar el protagonismo de los jugadores y calzarles el overol a los que quieran defender la camiseta. El resto que vaya para afuera…