Lo dejaron solo a Leo y el sueño se esfumó de las manos

El Clásico

14/07/2014 - 06:01hs

Por Juan Pablo Ferrari
Enviado especial a Brasil 2014

Argentina perdió 1 a 0 en tiempo suplementario contra Alemania por el gol de Götze y terminó en el segundo puesto de la Copadel Mundo de Brasil. El equipo nacional de Alejandro Sabella sufrió el aburguesamiento de Higuaín, Palacio y Agüero, quienes no supieron definir el juego cuando estuvieron ante Neuer, desnudando las carencias para afrontar partidos definitorios. Masivo reconocimiento del pueblo argentino por la recuperación de una identidad futbolística

En el objetivo análisis de los acontecimientos, la Selección argentina sufrió ayer la apatía de un pequeño grupo de jugadores aburguesados por las millonarias transferencias que les extirparon el sentimiento por la camiseta y el hambre de gloria. 

En lo que debía ser el partido más importante de sus vidas, muchos de los futbolistas que integraron la Selección durante este Mundial no estuvieron a la altura de las circunstancias: jugaron con apatía y nerviosismo, y cometieron el pecado capital de dejar solo al mejor jugador de la historia contemporánea. 

Lionel Messi recibió el balón de Oro de la Copa, no sólo por los cuatro goles que marcó en la fase de grupos. Fue un reconocimiento a la permanente búsqueda de espacios, cuando los rivales le cerraron los caminos en los partidos contra Suiza, Bélgica, Holanda y Alemania. 

Tanto es el temor que le tienen los europeos al único jugador que recibió cuatro veces seguidas el reconocimiento al mejor del mundo, que descuidaron a los demás futbolistas del equipo nacional. Y allí surgió el principal defecto que llevó a la Argentina a no poder levantar la Copa: cuando Higuaín (multimillonario jugador que hace rato cambió el potrero o la plaza por los paseos en yates con mujeres) estuvo frente a Neuer definió como el 9 del equipo Seniors de Peñarol de Olmos. 

Cuando Rodrigo Palacio tenía que marcarle el pase en profundidad a Messi para quedar frente el arco alemán, estaba más perdido que el camerunés Tchamí en la Bombonera. 

Cuando el Kun Agüero, quien llevó a su novia e improvisó un recital en Cidade do Galo, tuvo que esforzarse para presionar la salida de los europeos, le pesó el traste y demostró no estar en la mejor condición física. 

Se estaba jugando la final del mundo y muchos no se enteraron... 

Alemania jugó el mejor partido de los últimos años: presionó en bloque, ocupó efectivamente los espacios y manejó con mucho criterio la pelota.

Fue axfisiante y tenaz para penetrar la línea del mediocampo y llegó a pegar dos tiros en los palos. Sin embargo, tal cual lo había sufrido Holanda, padeció los pelotazos en profundidad, que le restaron confianza en el mejor momento del primer tiempo. 

Una corrida de Messi que salvó sobre la línea Höwedes, sumado a la insólita definición torcida de “Pipita” frente al arquero, le aportaron una cuota de optimismo al equipo argentino, que arrancó el segundo tiempo mejor de lo que había terminado el primero. 

A diferencia del resto de los atacantes, Messi fue contundente cuando tuvo la pelota en su poder. Se sacó rivales de encima y resultó una permanente preocupación para los alemanes. Sin embargo, se le fue muy cerca una definición cruzada en el comienzo del complemento y luego se cansó de buscar a sus compañeros que nunca lo entendieron. 

En el tiempo suplementario, cuando las piernas y en cansancio empezaron a cobrar un rol protagónico, la esperanza de los penales se esfumó con una intervención de Mario Götze cuando se habían jugado dos minutos del segundo suplementario. 

Argentina volvió a subirse al podio después de 24 años, producto de respetar un libreto aprendido en la escuela del resultadismo. Sin embargo, se fue del Mundial con la sensación de haber estado más cerca que otras veces de alcanzar la gloria, y por culpa de algunos protagonistas que no demostraron entender todo lo que estaba en juego. 

La verdad, Brasil, se siente muito ruim…