14/07/2014 - 03:00hs
El cuerpo técnico de la Argentina trae reminiscencias del potrero de la región, ya que todos ellos han paseado por nuestras canchas amateurs
Entre tantas notas que hemos ido entregando a lo largo de la odisea mundialista, hay una que le debíamos. Es un volver la vista atrás y verlos trabajando o jugando en clubes donde las comodidades no son éstas que viven hoy. Venga, lector, pase por el túnel del tiempo.
Pero empecemos por el crack, la sorpresa indiscutible. Faustino Marcos Rojo, un chico 100 % de barrio, criado en las calles de tierra lindantes al Arroyo El Gato, en el suburbano barrio El Triunfo, detrás del Estadio Unico. Ese chico que en 1994 llegó en el canasto de una bicicleta que conducía su papá, para probarse en la ’90 de Las Malvinas. Ahí se dieron cuenta que podía ser mejor que ese buen tipo mas conocido como “El Tití” en la Liga Amateur, donde fue campeón en su último año (1997) con El Cruce.
Hay platenses no naturales, sino adoptivos, como ese flaco de buena talla llegado de Tres Algarrobos, pueblito de Buenos Aires, para que en su primera práctica en el Country lo apruebe Favio “El Pájaro” Vaglica. Así llegaba Federico Fernández, para vivir en la pensión de avenida 7 entre 34 y 35.
El plantel tuvo a otro postizo de estas diagonales como Enzo Pérez. Si bien llegó a Primera, tiene una historia muy particular con un ex 10 de Villa San Carlos y Estrella, Walter “Pinino” Amaya, que radicado en la tierra del buen vino fue quien lo puso en la reserva de Deportivo Maipú con 15 años.
Los señores del C.T., con el señor Alejandro Javier Sabella a la cabeza de las decisiones, también conocen de nuestros campitos. “Pachorra” vive en Tolosa y hace menos de diez años, se lo veía con la reposera en la canchita de VRADI, en 3 y 526, porque allí jugaba su hijo Alejo (categoría ’96) en el torneo de LISFI. Luego, Sabella lo acompañaba a Unión y Fuerza (ahora llamado UYFFI). Disfrutaba y a veces daba alguna instrucción tranquila. Una vez, el fotógrafo de los pibes, Alberto “Halcón” Palacios, se le acercó para venderle su tradicional foto del equipo infantil y le preguntó con respeto “Sabella, ¿de qué cuadro es usted?”. River, contestó el zurdo.
Julián Camino, del interior bonaerense (pueblo de Maipú) tuvo un pasado glorioso en Estudiantes, siendo bicampeón con Bilardo y Manera. Pero cuando debutó como entrenador se hizo más de abajo: fue coordinador de fútbol en Ateneo Popular, de la avenida 32 y 120. Luego, en el 2000, empezó a gritar un poco más fuerte al tomar la conducción de la 1ª de Villa San Carlos, en dupla con Rubén Agüero (cuando el “Negro” se incorporó al cuerpo técnico de Estudiantes, Julián quedó solo como entrenador ahí en Berisso, con dos torneos cortos ganados.
Claudio Gugnali es nacido en Ensenada el primer día del año 1960, y siendo un quinceañero se puso la “celeste” de San Carlos, en una Quinta división, pero con una particularidad: era entonces número 10. Al llegar como profesional bajó unos metros, y triunfó como 4 o 3, siendo su destino también triunfal en Estudiantes. Su comienzo en la dirección técnica fue humilde, en el Fuerte Barragán de Ensenada (1997), aquel equipo que era local en el predio de Propulsora. Dos años después debutó en AFA tomando las riendas de Cambaceres, en el regreso del Rojo a la B Metro. Y allí estuvo acompañado por el profe Blanco, el mismo que hoy está en la selección argentina.
Pablo Blanco, un ferviente hincha de Estudiantes, que iba a la popular, nacido y criado en General Mansilla (estación Bartolomé Bavio). Tras cumplir la meta de recibirse en educación física, hizo tareas en la U10 de Melchor Romero. Como jugador, siempre se divirtió en Racing de Bavio, jugando en la Liga Chascomunense y la Liga Magdalenense de Deporte. En 1996 jugó un año para Sport de Magdalena, siendo finalistas. Además, otra temporada fue pedido por Atlético Chascomús. En los torneos amateurs Pablo era de esos delanteros especialmente considerados.
Ahora, turno de dos hinchas del Lobo. Uno, muy tripero, llamado Marcelo José Ramos, de la barriada de Los Hornos. En los torneos de LIFIPA quedaron grabadas sus primeros fotos como DT del Alumni, con una categoría ’89 que tenía a varios que luego llegarían a 1ra: Fernando Monetti, Lucas Castro, Emiliano Mendes, y uno que llegó a reserva Federico Ruíz, y otro que hoy está en Ferro: Lucas Mancinelli. El último año de infantiles lo encontró en el Club Juventud, que tenía su campo en el barrio La Laguna, en 121 y 525.
El tipo tenía “bigotes”, ahora se los sacó, igual que Gugnali, una persona que tuvo mucho que ver para que Ramos de el salto a la Selección debido a la amistad que forjaron. Ramos también fue entrenador de La Plata FC en un Argentino “A”, y allí tuvo como arquero a Juan José Romero.
Y éste es el último de nuestros queridos y conocidos. “Juanjo” si bien tiene cuna en Coronel Pringles, a los 16 años se la jugó para vivir solito en La Plata y jugar para Gimnasia. Sólo tres años pasaron para el debut en Primera, por la Copa Conmebol, aquella noche que dirigió Mario Griguol (primo de Timoteo) y los mens sana salieron con mayoría de 5ª y 4ª división. Ese arquerito luego jugaría un solo cotejo en 1ª, allá por 2001, ante una lesión de Noce. “Romerito” se fue a hacer experiencias por el interior, como Lincoln y Tres Arroyos, jugando torneos Argentino A. Desde hace un par de temporadas tiene su propia escuela de arqueros que funciona en la cancha de Everton, en 7 y 629.