Volvió el fútbol al Palihue

En medio de la lluviosa tarde de cuarentena, un grupo de jóvenes improvisó un partido en la plaza ubicada en 122 entre 99 y 600, al sur de La Plata. Ganó el deporte, al menos por unos minutos.

Tras más de 60 días de aislamiento, la necesidad de realizar una práctica deportiva llevó a un grupo de jóvenes a im­provisar un partido de fútbol en medio de una plaza.

Este jueves, minutos después de las 16 y bajo una llovizna que acompañó el temprano atardecer de otoño, un grupo de vecinos salieron a despuntar el vicio y organizaron un partido de fútbol a la vista de todos. Sin pensarlo, ni buscarlo, recuperaron una postal que no se veía en La Plata y en la Argentina desde antes del 20 de marzo, cuando se definieron las medidas de aislamiento preventivo y obligatorio para evitar un contagio masivo de coronavirus.

Dos equipos de siete jugadores, dos arcos de madera, una pelota que tuvo que ser inflada porque hacía mucho que se no usaba, y la misma pasión por un deporte al que muchos extrañan mirar y otros jugar.

Mientras el fotógrafo del diario Hoy tomaba la imagen, el cronista desempolvaba viejas mañas para anotar los movimientos y definir quién tenía más chances de ganar.
El equipo de “Tacho”, al que todos nombraban como referente (capitán implícito) del equipo que atacaba contra el arco de 600, llevó siempre las de ganar.

Los jugadores, en su mayoría muchachos de entre 15 y 30 años, improvisaron el picado ante la vista de todos. Incluso, no tuvieron reparos ante la Policía que pasaba por el lugar de forma circunstancial por un tiroteo que se había registrado minutos antes en la zona de 600 entre 121 y 122.

Algunos con buzos de Boca, otros con los de Gimnasia, protegidos del frío y el agua, pero con la misma pasión. Medias a la rodilla, zapatillas gastadas, camperas con capucha y algunas remeras de entrenamientos de equipos de la Liga como Villa Montoro o CRIBA.Toda una postal de un tradicional potrero argentino. 

Al menos por un momento, en el barrio El Palihue, un grupo de vecinos decidió priorizar la práctica del deporte para volver a sentir las sensaciones del enfrentamiento amistoso en una cancha armada por ellos en la plaza más cercana.

El equipo del “Tachito” manejó siempre mejor la pelota y, generando las situaciones de mayor peligro, se quedó con la victoria.

Se trabó fuerte, hubo corridas de los delanteros y hasta roces en los centros. No se jugó con barbijos, pero sí hubo encapuchados que se refugiaron de la lluvia y buscaron, detrás de la pelota blanca, volver a gritar un gol después de dos meses de sequía.