Judith Gabbani y Ginette Reynal siguen con “Doradas”
El elenco regresa con Muscari al Regina tras el éxito en el Cervantes.
ENTREVISTACon traducción y versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino regresa este clásico.
07/06/2026 - 00:00hs
La Muerte de un Viajante, de Arthur Miller, es una de las obras teatrales más exitosas, y ha vuelto con Alejandro Awada, Ingrid Pelicori, Gustavo Rey, Marcos Woinsky, Anahí Gadda, Junior Pisanu, Toto Salinas y Lucas Matey a El Tinglado los Sábados a las 21:15 y Domingos 19:30. Hablamos con Awada y Pelicori para conocer más detalles de la puesta.
—¿Cómo fue el reencuentro entre ustedes?
—Ingrid Pelicori: A mí me dijeron, cuando me convocaron para la obra, que estaba Alejandro, ya eso solo, me hizo dar muchas ganas, bueno, se sabe que la obra por supuesto es maravillosa, pero ya que estuviera Alejandro, para mí fue, sí, quiero ya. Aparte de que para mí es un gran actor, me parece que este personaje le va increíblemente bien, pero además es un cariño que le tengo enorme, así que bueno, un placer volver a trabajar con usted.
-Alejandro Awada: El mismo cariño, más admiración, mucha admiración. Mucha admiración con Ingrid, es una mujer maravillosa. Y el placer de disfrutarla arriba del escenario, bellísimo para mí.
—¿Cómo es volver al teatro?
—AA: Yo nunca me fui al teatro. Decir que para mí el teatro es recorrer, transcurrir, vivir, aprender, todo eso. El teatro es maravilloso, para mí es realmente maravilloso.
—A vos no te pregunto porque estás con múltiples propuestas siempre.
—IP: No sé qué es lo que no es teatro. Claro, es más teatro que todo y te puedo preguntar por lo otro entonces. Después qué hay aparte del teatro. No, qué sé yo, sí, es mi territorio, el lugar donde ando, donde vivo, acá donde estoy. Sí, me encanta el teatro, me encanta ese espacio.
—AA: Es su lugar.
—IP: Mágico. Es un lugar de juego y de profundidad y de sensibilidad y de encuentro humano y de trabajo colectivo. No sé, todo lo que me gusta.
—¿Por qué creen que sigue tan vigente la obra? Y además que se la está recuperando en varios escenarios, ¿no?, de todo el mundo.
—AA: Sí, se acaba de estrenar en Nueva York, esta obra es una de las grandes obras del teatro universal. No solamente de estos tiempos, sino de siempre.
—IP: Es una de las más grandes, es la más hermosa. Es grandiosa, además de ser bellísima. Es bellísima, de verdad. Sí, además todo tiene, tiene todo. Cada personaje es maravilloso, cada situación, cómo avanza, las cosas que dice, los sentimientos que genera, los pensamientos de fondo, la trama, la estructura. Es maravillosa, realmente. Y después, bueno, sí, es vigente. Primero por su calidad de profundidad humana, eso va a estar siempre vigente, porque toca algo de lo humano muy profundo. Pero además porque este cruzamiento que tiene con los temas sociales, con los mandatos sociales, con la idea del éxito, de triunfar, del fracaso. Más el tema del paso del tiempo, la edad, el trabajo, los hijos, el destino de los hijos. Digamos, hay una cantidad de temas que son universales, pero que en sociedades como estas, en momentos de crisis, que nosotros casi siempre tenemos.
—AA: En momentos como siempre, que es como el teatro, no sabemos lo que no es crisis.
—IP: Resuena, resuena muchísimo la obra. Parece escrita hoy.
—Bueno, hablamos de crisis y hablamos del teatro, ¿no? El teatro es un espacio en donde también está albergando muchos actores que antes por ahí tenían trabajo en otros espacios, y los recibe y la gente se conecta con ellos. ¿Cómo viven también esto, no? Siempre hubo una oferta grandísima en Buenos Aires, pero vivo.
—AA: Está faltando eso, ficción, por eso se vuelcan al teatro. Lo que pasa con el INCAA, y nada, está muy bien que hagan teatro.
—IP: Sí, por supuesto. Ser actor es todo, los géneros, los modos. Y bueno, sí, es un momento muy, muy desprotegido de toda la industria audiovisual. Eso seguro. Y bueno, por suerte existe el teatro. Desde hace muchos siglos, y parecería que nada va a poder con él, ¿no? Cuando empezó el cine, cuando empezó el video, cuando empezó… Y ahí está, acá es más fuerte porque es un lugar, más allá de lo artesanal, se puede con poco hacer. Y sobre todo es un lugar de encuentro humano. De presencia, no virtualidad. De respirar juntos, al mismo ritmo, con suerte.
—Y además también eso del hecho único. Ustedes pueden hacer no sé cuántas funciones, pero cada función es…
—AA: Siempre única, por supuesto.
—IP: Siempre es una y siempre es nueva. El intercambio con los compañeros y con el público. Maravilloso y bellísimo. Y por eso en estas eras de tanta virtualidad, más allá de lo otro que decíamos antes de la industria audiovisual, pero más allá de eso, en un momento donde es todo tan virtual, creo que se ha revalorizado muy especialmente el encuentro presencial. Y el teatro es el colmo de eso, el colmo del encuentro entre la persona.