El Kuelgue profundiza su universo creativo y llega a La Plata con un show clave en el Hipódromo
La exitosa banda brindará un concierto histórico este 18 de abril en el Hipódromo de La Plata.
Cuenta regresivaEl querido y popular actor y director regresa con su icónico personaje después de 12 años.
10/04/2026 - 00:00hs
Torrente Presidente, que ya vieron más de 3 millones de espectadores en España, desembarca en la cartelera argentina con muchos puntos en común con lo que está sucediendo en nuestro país. Para hablar de esas coincidencias y sobre el humor en tiempos de guerra, hablamos en exclusiva con Segura.
—Estamos tristes acá en Argentina.
—Más triste estoy yo. Más triste estoy yo que no estoy ahí.
—Pero la pucha, digo, tenías que estar acá...
—Ves, es que me estás diciendo esto y estoy, un dolor, siento dolor. O sea, yo quería estar ahí. Es que una de las ilusiones de hacer Torrente Presidente era poder entrar a Argentina, porque me lo paso tan bien ahí promocionando. Te voy a decir, ya que me preguntas, ¿tú sabes cuál era mi sueño con esta película? Ir a esos desayunos o esas comidas que hace Mirta Legrand, que nunca me han invitado. Y digo, seguro que lo lograría. Si voy con Torrente Presidente, igual lo consigo. Y no he ido a Argentina. ¿Sabes lo que pasa? Que ha tenido tanto éxito la película que sigo promocionándola aquí, en España. Todavía estoy yendo a programas.
—Vos venís trabajando mucho en ficción, pero lo que vos hiciste es casi un documental, por decirlo de alguna manera.
—Es un documental, un documental light. O sea, yo lo he hecho más asequible a las personas para que en vez de atragantárseles y dar ganas de vomitar, pues se rían. La idea es dulcificar la realidad.
—¿Sentías nostalgia y tenías ganas de volver a Torrente?
—Sí. Yo recuerdo cuando la última de Indiana Jones, yo estaba deseando verla, deseando, porque tienes esas cosas. Has crecido con ese personaje, te gusta, le tienes un gran cariño. Yo, si no he hecho Torrente antes, es por el miedo a defraudar. O sea, yo no quería hacer un Torrente cualquiera, quería hacer una que aquí en España ha sido una locura. Entonces quería hacer una que la saga no dijera pues era mejor la 3 o la 4 era mejor o no. Sino que como hay seis películas que se encuadran dentro de las de las tres mejores, por lo menos. Y eso misión cumplida. Entonces, bueno, estoy contento. Y ya te digo, era una cosa de nostalgia y de querer agradar a los fans de Torrente.
—Podrías haber ido por lo seguro, pero acá tomás muchos riesgos. Cuando nosotros lo conocimos 30 años atrás era un personaje además de revulsivo. Igual nosotros lo amamos, pero todo eso que decía era tan políticamente incorrecto que hoy, están en los discursos de esa audiencia que él va conquistando en cada paso que da en su carrera hacia la presidencia.¿Cuándo entendiste que tenía que ir por ahí el relato?
—¿Sabes lo que pasa? Que siempre me decían estos 10 años he oído todo el rato eso no se podría hacer. No, Torrente, eso era una cosa que no se puede. Y yo pensaba, digo, ¿pero por qué no se puede hacer si es una ficción? Es como si mañana alguien se le ocurriera decir que en el cine vamos a no matar, por favor, que es que es un mal ejemplo. No matemos. Entonces el 60% de la filmografía del mundo desaparecería. Matar está mal, pero en el cine es maravilloso. O sea, si vas a ver una de Tarantino y no matan, dices, ha faltado algo. No sé, pues Torrente igual. Torrente es un ser embrutecido, es un ser abyecto, es un miserable. Entonces tiene que decir esas cosas. Entonces yo eso quería hacerlo también. Y eso tenía el riesgo de que haya gente como que sigue sin diferenciar la realidad de la ficción.
—¿Para cuándo Santiago, presidente?
—Pues estoy, estoy pensando que va a ser que nunca. O sea, no, no te puedes creer que me lo proponen. La gente me dice tú deberías ser presidente. Tú, no sé qué. Digo, ni muerto. Tú sabes la responsabilidad que es eso. Me parece una cosa terrible ser presidente. Si ya vas, si sólo con ser cineasta ya me insultan todos los días. Imagínate ser presidente.