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Sofía Jallinsky y Juan Basovih Marinaro: “Nos interesan las situaciones que pasan por lo bajo”

El joven y talentoso actor se presta a poner su cuerpo en una obra en la que se reflexiona sobre las dinámicas de poder.

Espectáculos

04/06/2026 - 00:00hs

Sofía Jallinsky y Juan Basovih Marinaro estrenan Los Bobos, su nueva producción, y fue una gran oportunidad para hablar con ellos.

—Ustedes están completamente locos, nos la hacen pasar cada vez peor, van apostando y redoblando la apuesta en cada una de las películas, pero cuéntenme un poco ¿cómo surgió la idea de Los Bobos?

—Juan Basovih Marinaro: Un poco empieza con algunas obsesiones que teníamos con tratamientos psiquiátricos a principios del siglo XX, lobotomías, electroshock, el agua fría, algo del mundo psiquiátrico que estuvimos investigando, aparecen como algunos libros argentinos que también nos empujaron, que no son una influencia sobre las películas, sino sí sobre nosotros a la hora de pensar un mundo como La Comemadre de Roque Larraqui, o El ojo de Goliat de Diego Muzzio, un poco surge ahí, y después es un libro que un poco sí nos empujó a decir, che, hagamos esto, tenemos estas ideas, vamos a llevarlo, es La glándula de Ícaro de Anna Starobinets, que es una escritora rusa. Cuando vimos eso dijimos, podemos hacer un mundo, eso pasa por otro lugar, pasa por un lugar donde la novela habla de que los hombres tienen una especie de glándula que hay que extirpárselas, porque si no, no pueden vivir en sociedad. Una novela distópica. Nosotros partimos por otro lado, pero había algo de ahí, de la anulación del otro, como que la autora en una entrevista hace una reflexión muy interesante sobre de qué manera, consciente o inconscientemente, nosotros le hacemos de algunas formas castraciones a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros allegados. Obviamente no de manera física, pero sí de manera psicológica, sin darnos cuentas de cuándo nos estamos pasando de rostro a cuándo no. Como algo de eso, de lo social, que está dando vuelta. Obviamente nosotros lo exacerbamos y lo llevamos a otro lugar, pero un poco ese es el punto de partida de la película.

—Hay algo en sus trabajos que tienen que ver con la incomodidad, pero a su vez esa misma incomodidad hace que el espectador quiera seguir viendo. Lo mismo pasaba en Estertor, hasta dónde llegar, ¿cómo se genera eso?

—Sofía Jallinsky: Eso es algo que venimos laburando siempre, que tiene que ver con, tal vez, un poder, o unas relaciones de poder que están mucho más cercanas a algo cotidiano, o que todos podamos tener un poco más accesible, que están como un poder o una maldad muy grande. Creo que partimos de la base de que nos interesan las situaciones que pasan por lo bajo, que podrían estar al lado de tu casa, en el mismo edificio que vos, sobre todo también si usamos muchos espacios interiores, que es como, bueno, ¿qué está pasando acá del otro lado? Porque el tema social, o sea, hay un montón de cuestiones, vamos a hablar de política, o de personajes que tienen un carácter público que es mucho más sencillo criticar o juzgar eso, pero hay un montón de otras cosas que pasan por lo bajo a nivel social, que son las que más nos interesan.

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