NASA confirma eclipse lunar total el martes 3 marzo
El espectáculo se desarrollará a lo largo de varias horas, y la duración total es de aproximadamente una hora.
cienciaFue uno de los romances más famosos de la historia del rock nacional. Bucear en esa historia es conocer las claves de algunas de las más famosas canciones del músico rosarino.
02/03/2026 - 00:00hs
Hija de Abrasha Rotenberg –cofundador de Primera Plana y el diario La Opinión- y de la cantora Dina Roth; Cecilia Roth fue una de las actrices que mejor encarnó el espíritu de los ochenta. Desde 1976 estaba exiliada en España. Antes de los 20 ya había hecho en nuestro país dos películas que tuvieron muy buena repercusión: No toquen a la nena y Crecer de golpe. Pero es en España donde su nombre y prestigio actoral se expandirá inusitadamente. El cine de la movida española post franquista la toma como una de las caras emblemáticas del nuevo cine. Una musa rubia, bella y misteriosa que se hizo definitivamente célebre cuando Pedro Almódovar la convocó para protagonizar sus películas.
Laberinto de pasiones se estrenó a finales de 1982 y fue la segunda película dirigida por el director manchego. Imanol Arias interpreta a Riza Niro, el hijo del derrocado emperador de Tirán, que aterriza en Madrid y se enamora profundamente de Sexilia (que es Cecilia Roth), una joven ninfómana que forma parte de un grupo de rock. Cecilia Roth se transformaría en una actriz fetiche de Pedro Almodovar, con quien filmaría ocho películas. Pero aquella película inaugural recibió críticas demoledoras y una muy melancólica cosechas en taquilla, pero sí hubo un espectador que sí quedó fascinado, sino con la película, sí con aquella mujer de penetrantes ojos claros: Fito Páez.
“¿Nena, me servís vino?”, le pidió más que preguntarle. Ella llenó ambas copas. Y así siguieron toda la noche. Cada vez que la pregunta se repetía, el resultado era el mismo. Fue una noche de verano de 1991, en una fiesta de disfraces en Punta del Este. Ella ya era una actriz consagrada y Fito, siete años menor que ella, ya tenía cinco discos grabados como solista, era un cantante solicitado en la mayoría de los círculos artísticos.
Ella estaba casada con Gonzalo Gil, un fotógrafo vasco, al que dejaría a carcajada limpia para ir a brazos de Fito, quien había dejado a su pareja de entonces, Fabiana Cantilo. No había sido fácil aceptar que estaba enamorada. Pero, como heraldo de acontecimientos imborrables, en julio de 1992, aparecería un álbum completamente dedicada a la musa que cambió la vida y la carrera del cantautor: El amor después del amor.
El disco se transformó en un éxito instantáneo de venta, vendiéndose en cifras astronómicas para el mercado local. Cada una de sus canciones se instaló en las radios y el los walkman convirtiéndose en hits. Fito llenó diez veces el teatro Gran Rex y, a fin de año, llevaba vendidas 175 mil copias. Hoy sería imposible, incluso para los estadistas de Youtube o Spotify, dimensionar la repercusión que tuvo, pero lo cierto es que se convirtió en el álbum argentino más vendido de la historia.
El primer tema que Fito le dedicó a Cecilia- el álbum contiene 14 en total- fue Un vestido y un amor –canción que fue grabada por numerosos intérpretes-: “Esta canción surgió una noche, yo no tenía ni 30 años. Estaba desdentado y terminé en la casa de una mujer que nunca pensé que me fuera a dar bola. Era la mañana y ella quería que me fuera”. Él no quería irse; encendió un cigarrillo, se sentó en el piano del hermano de Cecilia y la compuso con la facilidad de los que son angelados por la inspiración.
El amor después del amor significó la consagración de Fito Paéz, no solo a nivel local, sino también a escala continental: “Sabés qué pasa, cuando uno hace las cosas no sabe lo que está haciendo en algunos sentidos. Yo no sabía que se iba a transformar en el álbum en el que se transformó. Tuve la suerte de hacerlo, tuve el placer de parirlo”, recordará Fito un par de décadas después, señalando que aquel disco marcó el comienzo de años maravillosos.
En 1999 se casaron y decidieron adoptar a Martín, su único hijo. Fue una borrachera de amor que duró diez años. Al cabo de los cuales, quedó la resaca de todo lo vivido, y un puñado de hermosas canciones.