Pese a la añeja historia de la disciplina, sólo en dos salas de la ciudad se dictan clases con el modo sable. Una familia conforma la Asociación Platense y es el sostén de una siete veces campeona sudamericana
19/03/2018 - 07:10hs
Está escrito en nuestra historia que un duelo de esgrima (antes de ser deporte) fue entre dos políticos, el dos veces presidente Hipólito Yrigoyen, quien hizo temblar al ritmo del sable a Lisandro de la Torre. Se lo arrojó a los pies y se retiró sin siquiera saludarlo. Juan Perón ensayaba cada tarde: “es buena para los brazos y las piernas”, decía. En nuestra ciudad, un club fundado en mayor grado por funcionarios, en 1887, se llama Gimnasia y Esgrima. Demasiadas historias como para no olvidarse de una actividad que, paradójicamente, solotiene dos escenarios: el propio Poli del “Lobo” y en avenida 60 entre 23 y 24, donde la Asociación Platense de Esgrima le alquila una sala a Brandsen.
Hay una familia que está detrás de una muchacha simpática y talentosa, Florencia García, 22 años, competidora internacional en nuestras pampas, en Brasil, y profesora para alumnos de 7 años en adelante. Nunca supo cómo llegó a gustar del filoso instrumento metálico. Pero sí recordó una anécdota que se cruzó en el camino de su vida: “ni siquiera le había dicho nada a mi papá y un día me compró un sable, que había visto en una casa de artículos chinos en Buenos Aires. Al poco tiempo, arranqué en Universitario”, dijo Flor.
Sergio García -su papá- se puso al frente de la Asociación como presidente, y su mamá Patricia Dieguez es la tesorera. El único hermano, Iván, de 25, no hace esgrima pero siempre ayuda en la APE.
En diálogo con Hoy, la deportista nacida el 3 de enero de 1996, narró: “hay tres armas: sable, florete y espada; el desplazamiento es el mismo, cambia la velocidad. El sable es la más rápida; la espada es más estática. El florete es intermedio, peleado”.
Sus maestros
Para Florencia , que en su vida personal estudia criminalística en la UCALP, llegaron muchos viajes, sudamericanos e iberoamericanos. “Mi primer entrenador fue Edgardo Grasso -fallecido-, y el actual entrenador es de Nueva Zelanda, Erik Knap Mendez, quien vino al país porque sus padres nacieron acá”.
Cuando se le preguntó por una anécdota, no dudó en reconocer que “para mi cumple de 15, en vez de pedir la fiesta o el viaje a Disney, les dije a mis padres si podían llevarme a entrenar a Ucrania”. Estuvo 45 días en la ciudad de Kiev, a la par de los mejores exponentes mundiales, con entrenamientos en doble turno. La pasta de campeona, por supuesto, mostraba las primeras señales. Algo que, en otras palabras, ya había dicho Juan Perón -esgrimista por vocación- al inaugurar los Panamericanos de Buenos Aires en 1951: “amigo deportista: como usted, he sido joven y he sido deportista, por eso puedo escribirle como compañero y argentino. Defender los sagrados colores de nuestra bandera en una justa deportiva presupone el mismo honor y sacrificio que hacerlo en cualquier otra ocasión. A la Patria se la defiende de una sola manera: con toda el alma, con toda la vida. Es la expresión del poderío físico y espiritual de ese pueblo y de su raza”.