Cultura

Ludwig Van Beethoven y un amor clandestino

Desde 1827, año en que murió el autor de las nueve sinfonías, se barajan muchas hipótesis sobre la destinataria de esta carta: dos hermanas condesas, Josefina y Teresa Brunsvik, la prima de ellas, también condesa, Julieta Guicciardi.

“6 de julio, por la mañana. Mi ángel, mi todo, mi ser mismo. Hay solo unas palabras y escribo con lápiz (el tuyo)... ¿Acaso nuestro amor puede durar como no sea a través del sacrificio de todo que cada uno lo exija todo del otro? ¿Acaso puedes modificar el hecho de que no eres totalmente mía y yo no soy totalmente tuyo?”. Desde 1827, año en que murió el autor de las nueve sinfonías, se barajan muchas hipótesis sobre la destinataria de esta carta: dos hermanas condesas, Josefina y Teresa Brunsvik, la prima de ellas, también condesa, Julieta Guicciardi.

Según su biógrafo, Romain Rolland, Ludwig Van Beethoven fue “muy favorecido por las amistades femeninas”. Más adelante, dice: “Una pasión absorbente pero temporaria, que dura hasta que su objeto contrae matrimonio, deja el lugar a otra destinada a durar de manera semejante. Hasta que al fin se disipa por completo la esperanza en la posibilidad de un vínculo permanente y constante con una persona”.

La epístola, encontrada entre las posesiones de Beethoven tras su muerte, no indica el lugar ni la fecha en que fue escrita. Ni el nombre de la destinataria. En la película Amada inmortal se oye la frase “solo unas pocas palabras escritas con lápiz”. Pero el enigma aún no se resuelve.

Noticias Relacionadas