El gobierno de Lula Silva cuestionó la decisión de Estados Unidos.
En las últimas horas, el Gobierno de Brasil rechazó la decisión de Estados Unidos de imponer un nuevo arancel de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones provenientes de 60 economías, entre ellas la brasileña, y acusó a Washington de utilizar argumentos vinculados al trabajo forzoso para justificar una política comercial proteccionista.
A través de un comunicado oficial, el gobierno encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo que el Gobierno estadounidense “manipula un tema tan importante” ante la falta de fundamentos legales que respalden la imposición de estas nuevas barreras comerciales. Según Brasil, la medida responde a intereses proteccionistas y no a criterios objetivos relacionados con las condiciones laborales.
El nuevo gravamen impuesto por el gobierno estadounidense representa el segundo golpe comercial contra Brasil en menos de una semana. El miércoles ya había entrado en vigor un arancel adicional del 25 % sobre determinados productos brasileños, aplicado por Washington bajo el argumento de presuntas prácticas comerciales desleales.
El Ejecutivo brasileño advirtió que continuará defendiendo los intereses de sus exportadores y evaluará los mecanismos disponibles para responder a las medidas estadounidenses.