Pekín expresó su apoyo al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva tras la imposición de un arancel del 25 % a las exportaciones brasileñas por parte de Washington. Brasil anunció que responderá con medidas de reciprocidad y recurrirá a la Organización Mundial del Comercio.
La disputa comercial entre Estados Unidos y Brasil se profundizó este viernes luego de que China manifestara públicamente su respaldo al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva frente a la decisión de Washington de imponer un arancel del 25% sobre productos brasileños. Pekín aseguró que está dispuesto a coordinar acciones con Brasil y otros países para defender el sistema multilateral de comercio y fortalecer el papel de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, sostuvo que una “guerra arancelaria no tiene ganadores” y reiteró la voluntad de su país de mantener una comunicación estrecha con Brasil para responder a las medidas unilaterales impulsadas por Estados Unidos. El pronunciamiento llega en un momento de creciente tensión entre las dos principales economías del continente americano.
Desde Brasil, el canciller Mauro Vieira afirmó que “no existe ninguna justificación” para las nuevas tarifas anunciadas por la administración de Donald Trump. El funcionario remarcó que Brasil respondió a todos los cuestionamientos planteados por Washington y recordó que Estados Unidos acumuló un superávit comercial de 424.000 millones de dólares en los últimos 15 años en el intercambio bilateral.
Vieira también aseguró que el gobierno de Lula mantuvo abiertas las negociaciones durante meses, con más de 30 reuniones entre autoridades de ambos países, pero sostuvo que las exigencias estadounidenses implicaban una apertura total de sectores estratégicos de la economía brasileña sin ofrecer beneficios recíprocos.
Ante este escenario, Brasil anunció que activará los mecanismos previstos en su Ley de Reciprocidad y volverá a recurrir al sistema de solución de controversias de la OMC para impugnar la decisión estadounidense. El gobierno brasileño considera que las nuevas tarifas vulneran las normas del comercio internacional y afectarán tanto a las empresas exportadoras como a los consumidores de Estados Unidos.
Mientras Washington endurece su política arancelaria, Pekín busca consolidarse como un socio estratégico de Brasil y reforzar la defensa del comercio multilateral, en un contexto de mayor competencia geopolítica y económica entre las principales potencias mundiales.