Irán acusa a EE. UU. de ocultar el costo real de la guerra en Medio Oriente

Teherán sostiene que el gasto ya asciende a 100.000 millones de dólares, muy por encima de las cifras oficiales. Denuncia además que el impacto económico recae sobre los hogares estadounidenses.

Internacional

02/05/2026 - 00:00hs

Este viernes, el gobierno de Irán volvió a escalar sus críticas contra Estados Unidos al asegurar que el costo de su intervención en el conflicto de Medio Oriente es mucho mayor al reconocido oficialmente. El canciller iraní, Abbas Araghchi, acusó al Pentágono de distorsionar las cifras reales y sostuvo que el gasto ya rondaría los 100.000 millones de dólares, cuadruplicando las estimaciones difundidas por Washington.

Según el funcionario, la estrategia impulsada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no solo implica un fuerte desembolso directo para Estados Unidos, sino también un impacto indirecto sobre su economía. En ese sentido, advirtió que el costo terminaría trasladándose a la población, con una carga mensual estimada en unos 500 dólares por hogar, en medio de la creciente tensión regional.

Las declaraciones de Araghchi también apuntaron contra la política exterior estadounidense, a la que calificó como subordinada a intereses externos. “Israel primero siempre significa Estados Unidos último”, afirmó, cuestionando las decisiones estratégicas adoptadas por la Casa Blanca en el marco del conflicto.

Por su parte, desde Washington sostienen cifras considerablemente menores. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó ante la Cámara de Representantes que el gasto en los casi 60 días de enfrentamientos asciende a unos 25.000 millones de dólares. Sin embargo, otras estimaciones independientes, como las del portal Iran War Cost Tracker, elevan ese número a unos 65.000 millones.

La diferencia entre las cifras refleja no solo una disputa económica, sino también política y comunicacional en torno al impacto real del conflicto. Mientras la guerra continúa, el debate sobre sus costos —tanto directos como indirectos— se convierte en un nuevo frente de tensión entre Teherán y Washington.

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