Irán rechaza la tregua y exige el fin de la guerra mientras crecen las tensiones con Estados Unidos
Teherán descartó un alto el fuego temporal y planteó condiciones para una salida definitiva al conflicto, en medio de nuevas amenazas de Washington.
Teherán descartó un alto el fuego temporal y planteó condiciones para una salida definitiva al conflicto, en medio de nuevas amenazas de Washington.
07/04/2026 - 00:00hs
Irán rechazó una propuesta de alto el fuego y reafirmó su postura de negociar únicamente el fin definitivo de la guerra, en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos. La respuesta fue transmitida a través de Pakistán, uno de los mediadores en el conflicto, e incluyó una serie de condiciones que apuntan a una solución estructural y no transitoria.
Según informó la agencia estatal IRNA, Teherán plantea un esquema basado en el cese total de las hostilidades, garantías de no agresión, levantamiento de sanciones y la reconstrucción del país. También propone establecer un protocolo para garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.
Desde el gobierno iraní sostienen que un alto el fuego limitado no resolvería las causas del conflicto. “Solo aceptamos el fin de la guerra con garantías de que no seremos atacados nuevamente”, expresó el diplomático Mojtaba Ferdousi Pour, marcando una posición que prioriza la seguridad a largo plazo.
En paralelo, el portavoz militar Mohammad Akraminia aseguró que Irán está en condiciones de sostener el enfrentamiento mientras sus autoridades lo consideren necesario. La declaración refuerza la idea de que Teherán no se encuentra bajo una presión inmediata para aceptar acuerdos parciales.
Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump respondió con un endurecimiento del discurso y nuevas advertencias sobre posibles ataques a infraestructuras clave, incluidas centrales eléctricas. Sus declaraciones, con plazos definidos y tono confrontativo, suman presión en un escenario ya marcado por la falta de avances diplomáticos.
A pesar de los intentos de mediación y de una propuesta de tregua de 45 días para abrir negociaciones, las posibilidades de un acuerdo inmediato parecen limitadas. Fuentes cercanas a las conversaciones señalan que la desconfianza entre las partes sigue siendo un obstáculo central.
En este contexto, la posición iraní busca desplazar el eje del debate desde una pausa temporal hacia una resolución más amplia del conflicto. Al mismo tiempo, las advertencias de Washington y su coordinación con aliados en la región mantienen abierta la posibilidad de una escalada, en un equilibrio cada vez más inestable entre presión militar y negociación política.
El planteo de Teherán también incluye demandas vinculadas al fin de los conflictos en la región y a la necesidad de establecer condiciones duraderas de seguridad. En ese sentido, las autoridades iraníes insisten en que cualquier acuerdo debe contemplar garantías concretas que eviten una repetición del escenario actual.
Por otro lado, la negativa a reabrir de inmediato el estrecho de Ormuz aparece como un elemento de presión dentro de la negociación, en un contexto donde esa vía resulta estratégica para el suministro energético mundial. Su control se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del conflicto.
Con los plazos fijados por Washington cada vez más cerca de vencerse, el margen para una salida diplomática parece acotado.