Polémica

Duras críticas a Zaffaroni por sus dichos sobre Nisman

Política

03/02/2017 - 01:26hs

A dos años de la muerte del fiscal y tras la reapertura de su denuncia contra la expresidenta, las declaraciones del exjuez generaron gran polémica. “Si estuviera vivo, lo ahorcaría” fue la frase que ayer desencadenó una lluvia de reprobaciones

La jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, el fiscal general de Cámara, Germán Moldes, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y miembros de la comunidad judía criticaron fuertemente en el día de ayer las declaraciones de Raúl Zaffaroni respecto del fallecido fiscal Alberto Nisman. “Si estuviera vivo, yo creo que lo ahorco”, señaló el exmiembro de la Corte Suprema de Justicia cuando detallaba las dificultades que tuvo para leer la denuncia del fiscal contra Cristina Kirchner y Héctor Timerman por encubrimiento a Irán en la causa AMIA. 

El juez de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desacreditó los argumentos que hizo el fiscal antes de morir, señalando que el escrito presentado se trata de “un mamarracho” que le hizo perder semanas para tratar de analizarlo. “Lo tuve que reordenar todo, es una catástrofe ese escrito, un desastre”. 

La desafortunada frase provocó que la exesposa de Nisman, Arroyo Salgado, señalara que las declaraciones de Zaffaroni le dieron vergüenza, y que las mismas esconden “una amenaza velada”. Además, dijo que los dichos del exjuez son “una expresión totalmente inapropiada”, y agregó que es “una falta de respeto a la memoria” del padre de sus hijas.

“Este comentario lo descalifica, se autodescalifica”, agregó la jueza de San Isidro. Arroyo Salgado se encuentra con sus hijas de visita en Israel para un homenaje al fallecido fiscal de la causa AMIA, tras haber sido recibida por el Papa Francisco el pasado 25 de enero, y en tal contexto sostuvo que Zaffaroni “ha descendido a la par de Aníbal Fernández, Diana Conti, Carlos Kunkel, Diego Bossio y Sergio Berni, todas esas personas que sistemática y reiteradamente se han pronunciado con calificaciones de este estilo”.

Palabras que “delatan una desesperación”

También criticó al exmagistrado el fiscal general ante la Cámara Federal Porteña, Germán Moldes, quien indicó que esas declaraciones “delatan una desesperación, un estado de pavor por parte de los acusados”, que buscan, según el fiscal, deslegitimar la denuncia que hizo Nisman antes de su muerte.

Moldes expresó que las palabras de Zaffaroni le resultaron “muy tristes”, sobre toda “la parte esa en la que dice si está vivo lo ahorco, si es un chiste, es un chiste bastante malo”. Además, planteó que el exjuez comete un error, porque “no hubo reapertura de la causa, ya que nunca estuvo abierta, sino que se abrió ayer (el miércoles) por el empecinamiento y por las ilegalidades que han hecho con la Justicia”.

Mientras que, por otro lado, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales definió como “una vergüenza” las declaraciones del exmiembro de la Corte, remarcando que es “realmente lamentable” que Zaffaroni haya pronunciado esa frase. “Desacredita a la Corte Internacional, es realmente lamentable”, manifestó. 

Las polémicas apreciaciones del abogado afectaron también a la comunidad judía. El diputado del PRO y ex vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolf, reprobó los dichos diciendo que son “inadmisibles”, sugiriendo a la oposición “utilizar términos más democráticos y republicanos”. Por último, la Agencia Judía de Noticias (AJN) opinó que las expresiones fueron totalmente “desafortunadas”.

El problema no es Zaffaroni… ¿o sí? 

Por Marcelo Carlos Romero

Fiscal del ministerio público y miembro de Usina de Justicia

El problema no es un juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos llamado Eugenio Raúl Zaffaroni y sus delirantes reflexiones, que excitan por igual a estudiantes de Derecho, graduados, magistrados judiciales, periodistas y anarquistas decadentes.

El problema no son sus postulados y sentencias, alejadas del sentido común, de la lógica y hasta de la cordura.

El problema no es la inversión del paradigma del Derecho Penal, convirtiendo al criminal en víctima de la sociedad, y a esta en victimaria de los excluidos.

El problema no es la “biblia abolicionista” que reza, entre otros dislates, que el “delito” es una “creación política”; que el proceso penal es una farsa de los poderosos, quienes les quitaron a los particulares el “conflicto” y la posibilidad de resolverlo entre ellos; que  la cárcel “no sirve para nada”; que el Estado no está “legitimado” para imponer penas; que la pena es otro “hecho político” para llenar de pobres e indigentes a las “agencias”policiales y penitenciarias, para “saciar” las ansiedades de las clases dominantes o del imperio, frente a la “sensación de inseguridad”, etcétera.

El problema no es la flagrante falta de respeto a la memoria del exfiscal general federal para el caso AMIA, Dr. Natalio Alberto Nisman, cuya muerte violenta todavía sigue siendo un misterio sin revelar.

El problema no es Zaffaroni, sino su pseudodoctrina que está instalada en la República Argentina como obligatoria en facultades de Derecho, institutos de pos-grado, consejos de la Magistratura y lleva treinta años lavando cerebros.

Para el titular de la DAIA, el exmiembro de la Corte incita “al odio”

El presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentina (DAIA), Ariel Cohen Sabban, reflexionó sobre las declaraciones del exintegrante del máximo tribunal y aseguró que le “preocupan sobremanera expresiones tan desafortunadas, que agitan al odio, que hacen recordar cuestiones que jamás los argentinos quisiéramos recordar”.

“Nos preocupa que sean expresiones de un exmiembro de la Corte Suprema de la Nación hablando de un compañero del poder judicial, que más que un fiscal es un ser humano”, añadió Cohen Sabban en el día de ayer. 

“Con una expresión como la de Zaffaroni se banaliza la muerte de un ser humano como Nisman y la muerte de 85 víctimas fatales, porque Nisman estaba investigando el peor atentado terrorista en la Argentina”, agregó el titular de la entidad. 

De este modo, Cohen Sabban afirmó que la DAIA “rechaza categóricamente” los dichos de Zaffaroni, y consideró que sus expresiones “lo único que hacen es agitar a la sociedad” y “banalizar” el trabajo del fallecido fiscal, “deben ser rechazadas por la sociedad argentina porque equivalen a convalidar la muerte”, finalizó.