El conflicto en Medio Oriente profundiza su impacto en la economía local

El barril de petróleo supera los 100 dólares y reaviva tensiones en combustibles, precios internos y mercado cambiario.

Política

10/03/2026 - 00:00hs

La escalada bélica en Medio Oriente volvió a sacudir el tablero energético global y sus efectos siguen amplificándose en la economía argentina. El barril de Brent superó los 100 dólares y la volatilidad internacional ya se trasladó a los surtidores locales, donde los combustibles registran aumentos de entre 3% y 5% según la región y el tipo de producto.

Las petroleras confirmaron que el gasoil común trepó alrededor de 5%, mientras que las naftas súper y común avanzaron entre 3% y 5%. El ajuste responde a la combinación de cuatro variables que determinan el precio interno: la cotización internacional del crudo, el valor del dólar, el costo de los biocombustibles y los impuestos internos.

Ante este escenario, YPF —que concentra más de la mitad del mercado— mantiene una estrategia de “micropricing” para evitar saltos bruscos en los precios. El presidente de la compañía, Horacio Marín, explicó que el sistema permite aplicar ajustes segmentados y en tiempo real según la demanda, el flujo vehicular y la competencia en cada zona.

Exportaciones y divisas en alza

El petróleo caro no sólo impacta en el bolsillo de los conductores. Para la macroeconomía argentina, cada incremento de 10 dólares en el barril puede sumar entre 1.300 y 3.000 millones de dólares adicionales en exportaciones energéticas.

Proyecciones privadas estiman que con un Brent consolidado por encima de los 100 dólares, el país podría obtener hasta 5.000 millones de dólares extra en 2026, e incluso cifras mucho mayores si continúa expandiéndose la producción no convencional de Vaca Muerta.

En esa línea, las provincias productoras también se beneficiarían con mayores regalías. Neuquén, epicentro del desarrollo shale, aparece entre los distritos más favorecidos por el nuevo escenario energético internacional.

Tensiones y riesgos inflacionarios

Sin embargo, el efecto positivo en las cuentas externas convive con riesgos internos. El traslado de los precios internacionales a los surtidores presiona sobre la inflación y complica la política económica del país.

Hoy los valores locales se calculan con un barril de referencia cercano a 58 dólares, muy por debajo de la cotización internacional. Si esa brecha se corrigiera de manera inmediata, el impacto sobre los combustibles sería mucho mayor.

En este contexto, el Gobierno nacional sigue de cerca la evolución del conflicto. Desde el área energética señalan que el país se encuentra en una posición más sólida que en el pasado, al haberse consolidado como exportador neto de petróleo y reducir la necesidad de importar gas natural licuado. Sin embargo, la volatilidad global y el peso estratégico del Estrecho de Ormuz para el transporte de crudo y diésel, siguen siendo factores de incertidumbre.

La guerra en Medio Oriente confirma que incluso un conflicto distante puede irradiar efectos inmediatos sobre la economía argentina, al presionar los precios, intensificar las tensiones inflacionarias y sumar un nuevo elemento de incertidumbre en un mercado que convive permanentemente con la fragilidad estructural.

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