El Gobierno prohibió el ingreso de la prensa a Casa Rosada
La administración de Javier Milei bloqueó el acceso a periodistas acreditados y los acusó de espionaje, en una ofensiva cada vez más agresiva contra la prensa.
La administración de Javier Milei bloqueó el acceso a periodistas acreditados y los acusó de espionaje, en una ofensiva cada vez más agresiva contra la prensa.
24/04/2026 - 00:47hs
Los periodistas acreditados que se acercaron este jueves a cubrir la actividad oficial se encontraron con un operativo de Casa Militar y de la Policía Federal que les cerró el acceso. Una lista con más de sesenta nombres circulaba entre los uniformados para impedir el ingreso de quienes habitualmente informan sobre los actos presidenciales.
La decisión fue comunicada como preventiva y se justificó en una supuesta investigación por espionaje ilegal. El Ejecutivo ordenó eliminar las huellas digitales de los acreditados, lo que en la práctica significó borrar sus permisos de entrada. Se trata de una medida inédita que no registra antecedentes en la democracia reciente y que se inscribe en una escalada de hostilidad hacia la prensa que el oficialismo viene profundizando desde hace meses.
En paralelo, el presidente Javier Milei celebró la prohibición en sus redes sociales. Compartió imágenes y mensajes de usuarios que calificaban la decisión como una excelente medida y que lo mostraban detrás de las rejas de la Casa Rosada negando el acceso a un trabajador de prensa. El tono de sus publicaciones volvió a ser insultante, con expresiones que tildaban a los periodistas de basuras repugnantes y que reforzaban la idea de que la crítica constituye una amenaza para su gestión.
Escalada contra los medios
No es la primera vez que el Gobierno decide restringir el acceso a la información. Semanas atrás ya había prohibido la entrada de acreditados de El Destape, A24, Ámbito Financiero, FM La Patriada y Tiempo Argentino, bajo el argumento de que habían difundido notas supuestamente provistas por una agencia rusa. La acusación buscaba instalar la idea de una campaña internacional de desinformación, pero en los hechos significó un castigo a medios críticos.
El hecho de ayer redobla esa estrategia y la amplía a todos los trabajadores de prensa. La comunicación de la medida se difundió a través de las redes sociales del presidente Javier Milei y de cuentas afines al oficialismo, donde se incluyeron insultos y acusaciones directas contra periodistas de TN, como Luciana Geuna e Ignacio Salerno, quienes habían difundido imágenes de la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. La Casa Militar los denunció penalmente y el Presidente replicó un flyer con sus fotos, acusándolos de haber realizado una cámara oculta sin autorización.
La denuncia quedó en manos del juez Ariel Lijo y se vincula con la narrativa oficial sobre espionaje ilegal y campañas de fake news. La acusación intenta instalar la idea de la existencia de una red de periodistas que busca desacreditar al Presidente.
La Casa Rosada, cerrada a los acreditados, se convierte en símbolo de un modelo que privilegia el secretismo y la confrontación antes que la transparencia. La medida no solo afecta a los trabajadores de prensa, sino que limita el derecho de la sociedad a acceder a información sobre los actos oficiales. En un país donde la democracia se sostiene en la pluralidad de voces, la decisión de clausurar el acceso a periodistas marca un retroceso que preocupa a organizaciones y ciudadanos.
En este contexto, la libertad de prensa queda bajo amenaza y la democracia en alerta.