07/03/2015 - 07:09hs
Recapitulamos las investigaciones publicadas por Hoy en las últimas dos semanas, con detalles de cada una de las denuncias que involucran a funcionarios de la AFIP
CAPITULO 1: Las bandas mafiosas
La primera investigación publicada por Hoy apuntó a desentrañar la estructura oscura y corrupta que existe en el organismo recaudador. Se remarcó que existen dos bandas, con características mafiosas: por un lado se encuentran los funcionarios que acompañan a Ricardo Echegaray desde su paso por la ONCCA y por el otro están los llamados liceístas, es decir, compañeros que tuvo el actual titular de la AFIP durante su paso por el Liceo Naval de Ensenada.
La ONCCA es un organismo que tuvo que ser disuelto por el gobierno a raíz de los escándalos de corrupción que habría tenido lugar en su seno. Fernando Villaverde es uno de los funcionarios que acompañó a Echegaray en esa oficina de control comercial y cumplió en la AFIP hasta noviembre del año pasado. Villaverde, que es oriundo de Mar del Plata al igual que Amado Boudou, es quien habría gestionado el plan de pagos para la ex Ciccone con el amigo y principal socio del vicepresidente, Alejandro Núñez Carmona, otro marplatense procesado en el affaire. Ellos no actuaron solos: el ingeniero de la maniobra habría sido Rafael Resnick Brenner, quien era jefe de asesores de Echegaray y que también está procesado en la causa. Tras estallar el escándalo, Resnick fue designado titular del regional Salta de AFIP, cargo que desempeña hasta el día de hoy y que le permite una vida cargada de lujos.
Otro ex ONCCA es Luis Capellano, actual secretario de Ingresos públicos de la Nación y ex subsecretario de Planificación del organismo recaudador. Cuando estuvo en la AFIP, quedó involucrado en maniobras oscuras con el manejo de la millonaria pauta publicitaria que tiene asignada el organismo recaudador. En tanto, en su paso por la ONCCA, donde fue Jefe de la Oficina de Chacabuco, productores rurales lo denunciaron por haber montado una estructura paralela que funcionaba en su estudio jurídico y desde donde se gestionaban pagos de subsidios.
Capellano, actualmente, a cambio de jugosas comisiones, se dedicaría a acelerar trámites contemplados en el artículo 32 de la ley de Procedimientos Fiscales (habilita a la AFIP a conceder facilidades para el pago de los tributos) y también le daría protección a empresas que solicitarían sus servicios. Según fuentes consultadas por Hoy, los fines de semana se suele ver a Capellano jugando al golf en el country Los Lagartos, lugar donde captaría clientes adinerados. También sería un habitué del restaurant Rond Point, donde suele mantener reuniones de carácter reservado relacionadas con sus negocios. Una de las empresas que habría contado con estos servicios, según nuestras fuentes, es Vía Bariloche en una transacción que rondó los 4 millones de pesos. Capellano desembarcó en la AFIP y posteriormente en el Ministerio de Economía de la mano de su socio y amigo Pablo Aguilera, otro ex funcionario de la ONCCA que actualmente cumple funciones en el organismo recaudador: es Subdirector de Legal y Técnica de la Dirección General Impositiva (DGI). Actualmente sería el encargado de manejar y cobrar las consultas vinculantes que hacen los contribuyentes para que la DGI determine si están alcanzados por determinados impuestos.
Esposas y negocios
Tanto Capellano como Pablo Aguilera se han metido en la familia del clan Echegaray. Serían quienes se encargan de hacer la ingeniería en varias empresas que estarían radicadas en el exterior. A fines del año pasado, Aguilera habría viajado a Paris junto a su mujer Verónica Elizabeth Zonino, que actuaría como testaferro de su marido en el exterior, para cerrar una importante operación inmobiliaria. Su situación patrimonial habría crecido exponencialmente en los últimos años ya que pasó de tener un departamento de 88 metros cuadrados a otro de 188 metros cuadrados, en la mejor zona de Recoleta. En tanto, Ana María Barquero, la esposa de Capellano, también actuaría como prestanombre. Barquero es una monotributista categoría B y recién en 2014 -con 56 años de edad- declaró como actividad principal en la AFIP la de prestar servicios inmobiliarios. Un dato por demás llamativo es que tanto Barquero, Zonino y la esposa de Echegaray, Silvana Karina Oviedo, habrían coincidido en Miami el año pasado. Tendrían interés en la inversión de un departamento de lujo en Sunny Isles, valuado en más de 1,3 millones de dólares.
CAPITULO 2: De los dos lados del mostrador
En este capítulo informamos que un hombre fuertemente vinculado a la patria financiera es el encargado de controlar a los bancos. Se trata de del contador Horacio Justo Curien (52), quien actualmente se desempeña como subdirector de Fiscalización y habría sido uno de los responsables de haber bajado la orden de hacer una inspección en el diario Hoy, en represalia por las denuncias e investigaciones que venimos publicando.
Una de las tareas que tiene a su cargo Curien es la de fiscalizar a los bancos a través de la Dirección de Investigación Financiera, teniendo facultades para autorizar la matriz de las declaraciones juradas anticipadas de Importación (DJAI) y las declaraciones juradas anticipadas de Servicios (DJAS). Palabras más palabras menos, por su manos pasa gran parte del sistema de contralor impositivo. Curien es quien determina a quien se lo fiscaliza, monitorea las fiscalizaciones electrónicas y Ricardo Echegaray también le asignó la responsabilidad institucional de investigar la "lista" de argentinos con cuentas en Suiza que el titular de la AFIP alardea haber conseguido profesionalmente, aunque en realidad serían datos aportados por el gobierno francés a partir de lo que fue informado por un empleado infiel del HSBC. Hay sospechas que la nómina, antes de ser difundida públicamente por el kirchnerismo, habría sido “depurada” para evitar que queden escrachados muchos amigos y socios del poder político K.
Mediante la usura extrema y los constantes favores del poder político, la denominada patria financiera obtiene ganancias extraordinarias a costa de una ciudadanía a la que se le hace cada vez más difícil, por no decir imposible, conseguir créditos para desarrollar su pyme, construir una casa o, simplemente cambiar el auto. Para que este sistema funcionen los bancos necesitan que aquellos que tienen que controlar miren para otro lado o, en su defecto, formen parte de su propio riñón. Tal sería el caso de Curien quien antes de desembarcar como funcionario en la AFIP fue un importante directivo del Banco Francés y nunca habría perdido contacto con el titular de dicho banco, Mario Vicens.
Curien recibiría precisas instrucciones de Vicens, todas las semanas, en reuniones que mantendrían en un reconocido restaurant porteño, ubicado a pocas cuadras de la sede central de la AFIP. Dentro del área de fiscalizaciones, el arreglo de las inspecciones se ha convertido en algo permanente y sistemático para aquellas empresas vinculadas al poder político. Solamente están excluidas del beneficio algunas “ovejas negras” como el HSBC. Un contador ligado a este banco acaba de ser denunciado por Echegaray porque la entidad se habría demorado en el otorgamiento de un crédito que era de vital importancia para que el titular de la AFIP y sus socios realizaran un emprendimiento inmobiliario en Uruguay.
CAPITULO 3: El vaciador de empresas que cobra impuestos
En este capítulo pusimos al descubierto que Ricardo José Marino, actual Subdirector General de Planificación de la AFIP, estuvo implicado en el vaciamiento de un frigorífico en la ciudad de Buenos Aires
Marino participó en el proceso de quiebra del antiguo Frigorífico Buenos Aires, recuperado por los trabajadores y convertido en la actual Cooperativa de Trabajo Frigorífico Torgelón 58 Limitada.
Según pudo conocer Hoy, la participación de Marino –que ahora cumple funciones en un organismo que define la vida y la hacienda de los contribuyentes- se dio luego de que un grupo empresario se hiciera cargo de la empresa que pertenecía a las familias Torres y Gelón tras la crisis del año 2001. Lejos de aportar soluciones, lo que parecía un remedio terminó siendo mucho peor que la enfermedad. A través de oscuras maniobras, se llevó a la empresa a la quiebra y al total abandono de sus instalaciones y empleados.
Marino logró reciclarse y, a sus 49 años, increíblemente ahora es una de las personas más ligadas a Ricardo Echegaray. Eso no es todo: al ser funcionario de la AFIP, tiene acceso a información de los contribuyentes y, además, tiene facultades para planificar acciones para apretar a voces críticas a la administración K. Marino forma parte del llamado grupo de los Liceístas en la AFIP, que es liderado por funcionarios que, en los años 80, fueron compañeros del ahora titular de la AFIP en el Liceo Naval Militar “Almirante Brown” de Ensenada tales como el abogado Sergio Raúl Vargas y el berissense Guillermo Jorge Fabián Cabezas Fernández, quien está a cargo de la Subdirección General de Sistemas y Telecomunicaciones.
Es tal la cercanía que tiene con Echegaray, que “el vaciador” Marino tiene “el privilegio” de jugar en el mismo equipo con el titular del organismo recaudador en los picaditos que suelen organizar en la AFIP como ocurrió el año pasado en la previa del mundial.
CAPITULO 4: La falsa denuncia
Ante el final de ciclo que atraviesa el kirchnerismo y la posibilidad cierta de que muchos funcionarios K se pongan el traje a rayas después del 10 de diciembre, funcionarios de la AFIP, entre los que se encontraría el flamante titular de la Aduana, Guillermo Michel, inventaron una denuncia que fue presentada ante un fiscal amigo: Miguel Schamun, titular de Fiscalía Penal Económica Nro. 5, cuyo secretario -Jorge Agüero Corbalán- también tendría buena sintonía con el organismo.
Con esta demanda se busca aprovechar los vericuetos de las leyes de competencia y de los códigos procesales para neutralizar el accionar de aquellos encargados de administrar Justicia que estén dispuestos a cumplir con su deber, es decir, hacer que los delincuentes que pasan por la administración pública terminen tras las rejas.
Los responsables de esta maniobra entraron en pánico cuando salieron a luz los estrechos vínculos que tiene Echegaray y varios de sus colaboradores con el oscuro empresario uruguayo Jorge Lambiris.
Con el objetivo de obtener información al respecto, periodistas del diario Hoy se hicieron presentes en la fiscalía Nº 5, en la oficina 319 del tercer piso del edificio ubicado en Avenida de los Inmigrantes 1950 de Capital Federal, a pocos metros de la estación de Retiro. La respuesta fue tan contundente como comprometedora: “No podemos suministrarles información al no ser ustedes partes intervinientes de la causa”. ¿El que calla otorga?
CAPITULO 5: Narcotráfico y contrabando al acecho
El capítulo 5 de esta saga estuvo referido a un personaje tan polémico como oscuro: Daniel Santanna, subdirector general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas. Según las fuentes consultadas por Hoy, este funcionario –que obviamente reporta a Ricardo Echegaray- habría amasado una fortuna con negocios turbios que tendrían que ver con el manejo de bagayos (bultos, paquetes, equipajes) y la falsificación de declaraciones juradas de importaciones derivadas a depósitos fiscales de amigos del poder. Recordemos que el uruguayo Jorge Lambiris, el expirata del asfalto vinculado con Echegaray, es despachante de Aduana y manejaría, a través de testaferros, distintos depósitos fiscales.
El subdirector general de Operaciones Aduaneras Metropolitanas sería uno de los responsables de la denuncia judicial trucha que se habría presentado en la Fiscalía Penal Económica Nro. 5, a cargo de Miguel Schamun, que tendría una relación muy cercana con funcionarios del organismo recaudador.
Santanna es un funcionario que arrastra pésimos antecedentes ya que en el año 2005 había sido expulsado de la Aduana por el entonces titular de la AFIP, Albert Abad, al verse salpicado en causas relacionadas con el narcotráfico. Pero, tiempo después, fue reincorporado al organismo.
El prontuario del subdirector Operaciones Aduaneras Metropolitanas habla por sí solo: estuvo procesado en la causa Southern Winds por omisión de control en el contrabando de 60 kilos de cocaína a España, en el año 2005; se lo vinculó con un escándalo sucedido en el puerto de Campana relacionado con irregularidades en la exportación de carne: en 2011, fue acusado de ser uno de los responsables de las fallas en el operativo de control del avión de los hermanos Juliá, condenado en España por haber traficado casi 1000 kilos de cocaína que fueron hallados en Barcelona. Otro de los funcionarios que estaría vinculado con la denuncia trucha es Damián Sierra, que también desempeña tareas en la Aduana y es subordinado de Santanna. Sierra es pareja de Silvina Tirabassi, ex titular de esa repartición, y tendría estrechos vínculos en la ex SIDE. Ambos están en la mira ya que son propietarios de una lujosa posada en Buzios, que sería una pantalla para lavar dinero mal habido.