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La guerra en Medio Oriente impulsa el crudo y el gas. El Gobierno y petroleras advierten riesgos, pero también oportunidades de exportación.
04/03/2026 - 00:00hs
La escalada de la guerra en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz provocaron un nuevo salto en el precio del petróleo, que aumentó 8,5% y alcanzó los 84,10 dólares por barril, el nivel más alto en dos años. El crudo Brent y el gas europeo se dispararon en medio de la paralización de la producción de GNL en Qatar y las amenazas de Irán de bloquear el tránsito marítimo.
La tensión geopolítica también golpeó a las bolsas de Asia y Europa, mientras los costos logísticos y de seguros se encarecen. El cierre de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial, presiona sobre los precios y plantea riesgos para la economía argentina, tanto por el posible impacto en la inflación como por la presión sobre el frente cambiario. Al mismo tiempo, abre oportunidades para el sector energético local en un mercado que busca proveedores fuera de la zona de conflicto.
La advertencia de YPF sobre los combustibles
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que no habrá “cimbronazos” en el precio de la nafta pese a la volatilidad internacional. Explicó que la petrolera aplica una política de promedios móviles que evita trasladar al surtidor las variaciones diarias del barril. “No vemos el precio del petróleo en el día, tenemos un acuerdo con los consumidores. Lo que hacemos es tener un promedio”, señaló.
Sin embargo, advirtió que si el precio internacional se mantiene elevado durante un período prolongado, podría haber ajustes graduales. “Si el barril se queda muy alto, va a afectar el precio de los combustibles, pero muy de a poco”, indicó. Por otra parte, Marín además que la Argentina puede beneficiarse al consolidarse como proveedor energético seguro. En ese marco, subrayó el desarrollo del proyecto de GNL junto a Eni y XRG para abastecer al mercado internacional y fortalecer el ingreso de divisas en los próximos años.
Impacto global y repercusiones locales
El recrudecimiento del conflicto entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel generó un fuerte sacudón en los mercados. El brigadier iraní Ebrahim Yabari amenazó con atacar embarcaciones que intenten cruzar el estrecho de Ormuz, lo que alimentó nuevas subas en el Brent y el West Texas Intermediate y profundizó la volatilidad financiera.
Las bolsas internacionales reaccionaron con caídas generalizadas: el S&P 500 retrocedió 1,5%, el Nasdaq 1,9% y el Dow Jones 1,47%. En Europa, el Euro Stoxx se desplomó 3,62%, mientras que el DAX alemán y el CAC francés también registraron bajas superiores al 3%. En Asia, el Kospi surcoreano cayó 8,55% y el Nikkei japonés 3,08%. En Argentina, el S&P Merval retrocedió 1,3% y el riesgo país se ubicó en 579 puntos básicos.
El Gobierno sostiene que la mejor defensa frente a este escenario es mantener el rumbo económico y evitar decisiones apresuradas. No obstante, analistas advierten que un shock energético prolongado podría impactar en costos de transporte, tarifas y expectativas inflacionarias.
Entre riesgos y oportunidades, la Argentina enfrenta un escenario internacional cambiante, donde la evolución del barril será determinante para la estabilidad interna y el perfil exportador del país.