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Mientras América Latina atrae capitales, Argentina apenas capta 1,6% y pone en duda la eficacia del RIGI como motor de inversión.
05/07/2026 - 00:00hs
La inversión extranjera directa (IED) volvió a crecer en América Latina durante 2025, pero Argentina quedó al margen de ese rebote regional. El dato, revelado por un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) en base a estadísticas de la Cepal, cuestiona uno de los principales argumentos del oficialismo: que la desregulación y el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) serían suficientes para atraer capitales internacionales.
Según el relevamiento, de cada 100 dólares que ingresaron a la región, apenas 1,6 llegaron a la economía argentina. La cifra contrasta con las expectativas del Gobierno de Javier Milei, que convirtió la llegada de inversiones en uno de los pilares de su programa económico. Mientras Brasil captó cerca del 38% del total y México otro 24%, Argentina quedó relegada a una participación marginal en un año en que los flujos hacia la región crecieron 7,1% y alcanzaron casi USD 189.000 millones.
El contraste regional
El informe del IAG subraya que el problema no es solo la escasa magnitud de la inversión extranjera, sino también la exclusión del rebote regional. La Cepal advierte que la competencia internacional por la IED ya no se explica únicamente por menores impuestos o estabilidad macroeconómica, sino por la capacidad de los países para ofrecer infraestructura, innovación, proveedores locales y políticas de desarrollo productivo. En ese sentido, Argentina aparece rezagada frente a sus vecinos, que lograron consolidar condiciones más atractivas para el capital productivo.
Los especialistas remarcan que los frutos del RIGI todavía no impactaron en las cuentas públicas. La promesa de una ola de inversiones se enfrenta a la realidad de un flujo marginal, lo que abre interrogantes sobre la eficacia de la estrategia oficial.
Cambio en la composición
El deterioro de la inversión se observa también en su estructura. Según datos del IAG basados en cifras del Indec, la Inversión Bruta Interna Fija per cápita cayó 3,2% al cierre de 2025 respecto del último trimestre de 2023.
Argentina no solo recibe menos inversión que sus vecinos, sino que destina los ingresos a bienes importados, con escaso impacto en la producción local. Ante este escenario, el Gobierno deberá demostrar que las reformas y el RIGI pueden convertirse en algo más que un discurso.