La aceitera fantasma vinculada con Randazzo

Política

04/06/2014 - 03:00hs

Se trata de un emprendimiento financiado con recursos públicos que se utilizó para quebrar la protesta rural en el año 2009. La planta, que debería haberse inaugurado en 2012, nunca funcionó. Y varios productores renunciaron al proyecto.

Corría el año 2008.  El enfrentamiento del gobierno nacional con los productores agropecuarios, por la polémica resolución 125 que recibió el voto no positivo de Julio Cobos, estaba al rojo vivo. Y por ello el gobierno K comenzó a pergeñar distintas estrategias para intentar desarticular la protesta rural.

Uno de los epicentros de la lucha agraria fue la localidad del Chivilcoy, el pago chico del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. Allí decenas de productores, que se habían movilizado masivamente, mantuvieron bloqueados durante varios días las principales rutas y accesos a la ciudad.  

Ante este panorama, luego de que la resolución 125 naufragara en el Senado, Randazzo puso manos a la obra para evitar que se genere un nuevo foco de conflicto. ¿De qué forma lo hizo? Recurriendo al vil metal. Fue así que aglutinó a un grupo de 12 ruralistas de Chivilcoy, les prometió un subsidio –algunas trascendidos hablaban de 350 mil dólares, teniendo en cuenta el tipo de cambio de aquella época- para la conformación de una cámara de productores y también les ofreció regentear su propia aceitera, a construirse en la localidad de Gorostiaga, ubicada a 15 kilómetros de la cabecera del partido.

A las palabras se las terminó llevando el viento: la planta aceitera nunca funcionó y no son pocos los que creen que nunca lo hará. Según distintas fuentes consultadas por Hoy, la cámara de productores terminó recibiendo unos 100 mil pesos, menos de 12 mil dólares al tipo de cambio oficial en la actualidad. En tanto, otro subsidio que otorgó el entonces Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia, Ariel Franetovich, exintendente de Chivilcoy y actual funcionario de Randazzo en el Ministerio del Interior, se habría instrumentado mediante un cheque de $400 mil (menos de 50 mil dólares a tipo de cambio actual)  que se le entregó a quien era director de la Producción de Chivilcoy, Julio Siri. El funcionario municipal falleció semanas más tarde en un accidente de tránsito.

Al  momento de recibir los $400 mil, Siri afirmó que en junio de 2012 la planta ya iba a estar procesando soja. Pasaron dos años, y la aceitera nunca funcionó. Actualmente, según pudo saber Hoy, resta construir un silo, hace falta hacer un rellenado para que puedan doblar los camiones y mejorar los accesos a la ruta. 

A su vez, en el pueblo, existen muchas dudas acerca de las instalaciones eléctricas. No son pocos los que aseguran que Gorostiaga puede quedarse sin energía si efectivamente se pone en marcha el emprendimiento. 

Ante las dilaciones y los manejos muy poco claros de los funcionarios municipales, cuatro de los doce productores que formaba parte de la comisión directiva de la cámara decidieron dar un paso al costado y abandonaron el proyecto. 

Fue tal la manipulación política que se hizo que ni siquiera se firmó un convenio entre el municipio y los ruralistas. Por eso existen muchas dudas acerca de quiénes serán los que finalmente administren la aceitera si efectivamente entra en funcionamiento en algún momento, algo muy poco probable. Se habla, incluso, de que se habrían interesado sectores ligados a La Cámpora y a otras agrupaciones ultrakirchneristas en el emprendimiento que, cabe destacar, se financió con recursos públicos, es decir, con los impuestos que pagamos todos los bonaerenses.

El despilfarro

Todo este despilfarro de dinero se da en momentos en que muchos sectores de la actividad agropecuaria, en nuestro país, se encuentran con la soga al cuello, producto de las fracasadas políticas gubernamentales. A ello se le suma la falta de inversiones en infraestructura, especialmente caminos, que torna dificultoso y encarece de sobremanera los costos de producción.

Según denuncian desde la Federación Agraria Argentina (FAA), todos los días cierra un tambo en el país. De hecho, según le dijo a Hoy Guillermo Giannassi, dirigente de la FAA, la semana pasada fue rematado un establecimiento lácteo en Chivilcoy. A su vez, en este distrito, se viene produciendo un acelerado proceso de concentración de la tierra. 

Ante la falta de rentabilidad, producto de los altos costos dolarizados que tienen que afrontar, varios ruralistas han decidido alquilar o vender sus campos, que pasaron a ser manejados por un puñado de empresas y empresarios amigos del poder. Uno de ellos es Claudio Andreoli, titular de la Comisión de Agricultura y Producción de la Confederación General Económica, una central empresaria ultrakirchnerista. 

Andreoli y Randazzo, tal como venimos informando desde nuestro diario, ten­drían estrecho lazos comerciales, políticos y de amistad.