La contracara de Cristina: Brasil le pone un freno al despilfarro

Política

24/05/2013 - 06:22hs

Rousseff busca controlar la inflación con un recorte de 14 mil millones de dólares en gastos improductivos. Busca darle un empuje a la economía

La presidenta Cristina Fernández niega la recesión y la inflación de cerca del 30% anual que hay en la Argentina y aumenta el gasto público con medidas netamente electoralistas. Todo lo contrario hace Brasil, bajo la gestión de Dilma Rousseff, quien ante la desaceleración del crecimiento y el alza de los precios anunció ayer un recorte en los gastos públicos de 14.000 millones de dólares.

Sin embargo, la ministra de Planificación brasileña, Miriam Belchior, aclaró que "el ajuste no involucra inversiones (obras públicas) ni políticas sociales. Fue orientado para ser realizado en el gasto corriente de los ministerios y secretarías sin afectar la inversión prioritaria".

En Argentina, en cambio, el gobierno kirchnerista aumenta el clientelismo a niveles estrafalarios y ni siquiera reconoce las cifras reales de inflación, pobreza, indigencia y desempleo. Mientras, el gasto público improductivo tuvo una aceleración del 36,6% en febrero pasado. Para sostener esta estructura la administración K profundizó el saqueo del Banco Central, que en el segundo mes del año transfirió $ 2.448 millones; además de la caja de los jubilados de la Anses, que aportó otros $ 680 millones y del Pami, otros organismo descentralizados y fondos fiduciarios que entregaron otros $ 107 millones.

El mayor crecimiento del gasto público en la década kirchnerista coincidió con los años electorales. Otra suba fuerte se había registrado en 2007 y a partir de 2009 el aumento del gasto público comenzó a generar déficit fiscal, tras varios años de crecimiento económico gracias a los récords de precios de las materias primas y en especial de la soja.

La contracara del despilfarro de los fondos públicos que hace el kirchnerismo es Brasil, donde Dilma Rousseff ya hizo tres recortes desde que esta en el poder hace dos años y medio. El último es el menor de los tres y no se aplicará sobre los ministerios de Salud, Educación y Ciencia y Tecnología, así como tampoco sobre los populares planes sociales Bolsa Familia, Mi Casa-Mi Vida y Brasil Sin Miseria, ni sobre las inversiones para el Mundial de fútbol del próximo año ni de los Juegos Olímpicos de 2016, ni sobre las obras de infraestructura incluidas dentro del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).El ajuste alcanzará, principalmente, los ministerios de Ciudades y de Defensa.

Números que cierran

El objetivo del recorte del presupuesto aprobado en 1,16 billones de dólares el año pasado es mantener el superávit fiscal en 3,2% del PBI, o sea unos 78.000 millones de dólares, explicó ayer el ministro  de Economía brasileño, Guido Mantega.

Mantega reiteró que espera un crecimiento de 3,5% para este año y una inflación de 5,2%, aunque analistas financieros prevén que la economía se expanda por debajo de 3% y que la inflación se ubique en torno a 5,8%. La meta oficial para la inflación es de 4,5%, con un margen de tolerancia de dos puntos, y desde el año pasado está sufriendo presiones para el alza. Sin embargo, las medidas que viene tomando Brasil tienden a controlar la suba de los precios.