La invasión de las baratijas chinas

Política

14/10/2013 - 06:41hs

Sale más barato comprar ropa en China, vía internet, que productos locales en Once o Flores. Las inútiles restricciones del gobierno y los intentos de la clase media por escapar al cepo y la inflación

Asfixiada por las regulaciones estatales y el cepo al dólar, confundida por siete tipos de cambio diferente y preocupada por una inflación que no para de subir, la clase media argentina tira salvavidas digitales para salir a flote y, curiosamente, encuentra un poco de aire del otro lado del mundo, en China. 

Durante los últimos meses, las compras vía Internet de productos asiáticos se han incrementado de manera evidente, provocando un fenómeno que hizo colapsar al Correo Argentino. Zapatos por 15 dólares, tablets por 60 o artículos para el hogar de US$ 5; las baratijas chinas alivian la economía familiar y esquivan las trabas impuestas por Guillermo Moreno, pero amenazan la producción local, que multiplica sus precios. 

“El paquete no se envía más a los domicilios, ahora se manda una notificación para retirar el paquete en una sede del correo acorde al domicilio de envío. La decisión se determinó por la gran cantidad de paquetes que están entrando al país", confirmaron desde el Correo. Es que los productos son tan baratos que conviene aún con los impuestos aduaneros y el recargo del 20% que impone el Gobierno a las compras con tarjeta. Además, el envío es gratuito. 

Imposibilitada de consumir en una economía donde los precios aumentan mes a mes, los argentinos nos hemos convertido, involuntariamente, en la punta de lanza de este fenómeno mundial, y ya somos el segundo país, después de Israel, en compras particulares de productos chinos vía digital. 

Detrás de esto, claro, hay un problema macroeconómico: la industria nacional, tan golpeada durante las últimas décadas, no puede competir con la hiper explotada mano de obra china ni con los estímulos de su gobierno. Sin beneficios a la producción local, el mercado interno se achica mientras la Casa Rosada intenta medidas restrictivas como cerrar importaciones, aumentar impuestos o subir aranceles para exportación, pero nada que aliente el trabajo genuino y argentino. Así, nadie pone freno a la invasión de las baratijas chinas.

Hay, también, un problema en el micro mundo de la economía familiar: los trabajadores, la clase media, el lector de esta nota y quien la escribe, ya no llegan a fin de mes y tienen que elegir entre el pan a 30 pesos y la mesa de todos los días, o la pilcha nueva. De viajar ni hablar, si lo único que vuela son los salarios. Al menos con la alternativa digital, como tantas otras veces, los argentinos aprendemos a rebuscarnos para sobrevivir a las crisis. Aunque sea yendo a China. Un ida y vuelta en pocos minutos, y a un clic de distancia. 

Cómo consumir sin perecer en el intento 

Hay algunas condiciones para comprar en los sitios web de China que son importantes tener en cuenta. Primero, la compra no puede ser mayor de 25 dólares, pero quédese tranquilo, por ese dinero se puede adquirir productos que en nuestro país superan los 400 pesos. Eso sí, siempre existe el riesgo de comprar una (excelente) imitación de las marcas más reconocidas. 

Además, el peso del paquete enviado no puede superar los 20 kilos, y debido a que el correo se ha visto desbordado ante este boom, ahora se debe buscar en la sede más cercana. El tiempo de espera suele ser, en promedio de 10 a 30 días, aunque puede tardar hasta dos meses en llegar. 

Finalmente, las páginas preferidas por los argentinos son Dealextreme, Pandawill, AliExpress y Focalprice. Se puede utilizar tarjetas de crédito, pagando en pesos al valor de la cotización oficial del dólar. Aún agregando el 20% de descuento en concepto de adelanto del impuesto a las Ganancias que se aplica a todas las compras en el exterior, el valor termina siendo mucho menor que lo que se consigue en el mercado local. 

El chiste malo de los tipos de cambio 

Las políticas económicas del gobierno parecen más un chiste malo que una estrategia coherente para sacar a flote al país de la crisis. Sí, y entre los sectores más afectados de la macroeconomía está el mercado de divisas, donde existen, al menos, siete u ocho tipos de cambio diferente, según la denominación popular que se elija. 

Tenemos el "dólar blue" que se consigue en el mercado negro y cotiza cerca de los diez pesos (uno de los más caros). También tenemos el "liqui o dólar gris", que es el utilizado por las diferentes empresas para sacar fondos al exterior y ronda los $ 8,40. Luego también están el "dólar soja", el "dólar girasol" y el "dólar trigo", que sería el precio de la divisa restándole las retenciones, que en el primer caso son del 35%. 

Por su parte, también existe el "dólar turista" que viene a hacer de dólar oficial pero sumándole el 20% de recargo que la AFIP impone por comprar con tarjetas de crédito. Finalmente, ahora ha surgido otra modalidad llamada "dólar azafata" y que consiste en que los pilotos y azafatas en sus pequeñas estancias en Europa van a las casas de cambio para adquirir esta divisa con tarjeta de crédito. Les cobran un adicional del 8%, más el recargo del 20% de la AFIP. Es decir, un verdadero lío económico para entrar y salir del país, pero también para quedarse.