Triste espectáculo de Daniel Scioli
EN FOCO
22/06/2015 - 06:11hs
Alfredo Cornejo, del Frente Cambia Mendoza, se impuso por más de 7 puntos porcentuales al kirchnerismo. La Izquierda logró el tercer lugar. La oposición y un triunfo que hace renacer sus esperanzas de cambio de cara a las PASO de agosto
La provincia de Mendoza, tierra del sol y el buen vino, vivió ayer el primer gran triunfo electoral de este año de la coalición opositora formada por el PRO, la UCR y la CC-ARI, al imponerse en manera clara y contundente al kirchnerismo, birlándole una gobernación clave al gobierno nacional.
La victoria del todavía intendente de la localidad de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, fue tan contundente, que incluso la oposición ganó en distritos siempre adversos a la UCR y que lo tenían al senador nacional y candidato del kirchnerismo, Adolfo Bermejo como el favorito, como los casos de Las Heras, Tupungato, General Alvear y Guaymallén.
Cornejo gobernará los destinos de la provincia cuyana por los próximos 4 años junto a la cobista Laura Montero, quien será la primera vicegobernadora mujer de la historia provincial, y tendrá como motivo esencial sacar a Mendoza del estancamiento productivo en el que se encuentra sumergida, sobre todo en la industria vitivinícola, que se encuentra pasando la peor crisis de las últimas décadas.
Esta derrota kirchnerista, significa también una derrota para Daniel Scioli, ya que el actual mandatario provincial Francisco “Paco” Pérez, fue el primer gobernador que salió a apoyar públicamente al ex motonauta, y el segundo lugar de Adolfo Bermejo siembra de incertidumbre el armado electoral del kirchnerismo de cara a las PASO del mes de agosto.
Con el 94,38% de las mesas escrutadas, Cornejo obtiene el 46,58% de los votos, seguido por Bermejo que trepa al 39,30% de los sufragios, mientras que la candidata del Frente de Izquierda, Noelia Barbeito, obtenía el tercer lugar con el 10,36% de las adhesiones de los mendocinos. El porcentaje de votos en blanco, nulos o impugnados fue insignificante, llegando a poco más del 3 por ciento de los sufragios emitidos.
La cúpula de la UCR y los principales precandidatos del espacio de todo el país estuvieron ayer junto al gobernador electo queriendo capitalizar para sí mismos el triunfo opositor. Quien también se hizo presente en el búnker del frente Cambia Mendoza, fue el candidato del PRO, Mauricio Macri, que vio en esta victoria un envión anímico importante a su campaña tras la derrota electoral que sufrió el partido amarillo en la provincia de Santa Fe con Miguel del Sel.
El futuro ocupante del Sillón de San Martín, afirmó tras conocerse el triunfo, que “Mendoza no está bien pero confío en que vamos a poder corregir lo que haga falta. Tenemos un gran equipo que hará lo imposible para sacar a la provincia del embotellamiento en que se encuentra, dejando de castigar al sector que trabaja y poniendo reglas firmes para el crecimiento”.
De esta manera, se abre un nuevo panorama electoral en la Argentina, con la oposición quitándole al kirchnerismo distritos claves como Mendoza, y que pueden marcar todo un síntoma de cara a las elecciones nacionales que se avecinan.
Perlitas del acto eleccionario
Se cortó la luz en el Comité de la UCR mendocina durante largo rato, donde eran muchos los que auguraban como una jugarreta electoral por parte del oficialismo para evitar dar los datos que daban a la oposición como ganadora, algo que finalmente no ocurrió.
Durante toda la tarde y entre las 3 horas que siguieron al cierre de los comicios, hubo una guerra de bocas de urna, pero con la particularidad de que todas ellas daban como ganador al candidato radical por sobre el kirchnerista, lo que alimentaba el buen humor reinante en el búnker del centenario partido.
El ex vicepresidente Julio Cobos, principal referente del radicalismo cuyano, fue a votar en horas tempranas y luego repartió su tiempo para recorrer distintas escuelas y escenarios de votación en las localidades de Guaymallén y Las Heras.
Por su parte el kirchnerismo tuvo su sede en un hotel cinco estrellas de la capital provincial, donde el marco general fue de caras tristes y largas por un resultado que nadie esperaba, sobre todo luego de las encuestas previas que marcaban una fuerte paridad entre la oposición y el oficialismo.