Milei activa la reforma laboral y va por los convenios colectivos
La Secretaría de Trabajo inicia la revisión de acuerdos y los gremios denuncian que la reforma implica un retroceso en derechos.
La Secretaría de Trabajo inicia la revisión de acuerdos y los gremios denuncian que la reforma implica un retroceso en derechos.
09/06/2026 - 00:00hs
La reglamentación de la reforma laboral habilitó un nuevo escenario de confrontación entre el Gobierno, los sindicatos y el sector empresario. Tras la publicación de los decretos que fijaron las condiciones de aplicación, la Secretaría de Trabajo quedó facultada para convocar en un plazo de treinta días a gremios y cámaras empresarias con el objetivo de revisar convenios colectivos vencidos. La medida alcanza a más de un centenar de acuerdos que, por falta de actualización o por la eliminación de la denominada ultraactividad, quedaron en situación de caducidad.
Funcionarios de la cartera laboral remarcan que la intención no es imponer cambios de manera unilateral sino generar un marco para que las partes renegocien condiciones laborales. Sin embargo, la narrativa oficial contrasta con la percepción de los gremios, que ven en la iniciativa un intento de avanzar sobre derechos adquiridos y debilitar la estructura de financiamiento sindical.
La estrategia oficial y sus objetivos
El Gobierno sostiene que la modernización de los convenios colectivos es indispensable para adecuar las relaciones laborales a un escenario de mayor competitividad. En esa línea, promueve acuerdos por empresa y una descentralización de la negociación colectiva.
La Secretaría de Trabajo ya comenzó a transmitir a sindicatos y cámaras empresarias la necesidad de avanzar en actualizaciones normativas. Durante las últimas rondas paritarias se planteó que la revisión de convenios sería inevitable y que el Estado acompañaría el proceso con homologaciones rápidas. El oficialismo apuesta a que los sectores más dinámicos de la economía acepten renegociar condiciones.
La respuesta sindical y el clima de conflicto
La reacción de las organizaciones gremiales fue inmediata. La CGT y las dos CTA cuestionaron la reforma desde su sanción y ahora advierten que la revisión de convenios colectivos se transformará en un campo de disputa central. Dirigentes sindicales remarcan que la iniciativa no generó empleo ni inversión y que, por el contrario, se tradujo en pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas. Cristian Jerónimo, cosecretario de la central obrera, denunció que los cambios apuntan a recortar derechos laborales y debilitar el financiamiento sindical.
La tensión se refleja también en los reclamos presentados ante organismos internacionales y en las acciones judiciales que buscan frenar la aplicación de la normativa. En paralelo, varios gremios evalúan medidas de fuerza y no descartan un paro general si el Gobierno avanza con la ofensiva sobre los convenios. La advertencia marca el tono de un conflicto que amenaza con escalar en las próximas semanas.
Para el oficialismo, la reforma laboral es una pieza central de su programa de desregulación. Para los sindicatos, constituye un retroceso histórico en derechos laborales y una herramienta para debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. Con la revisión de los convenios colectivos, el Gobierno puso en marcha una de las facetas más sensibles de la reforma y abrió un nuevo frente de conflicto con el movimiento obrero.