Sectores frenaron el rebote y la economía cayó 1,5%
El Indec reveló una caída mensual de la actividad económica en abril. Gracias al campo y la minería la merma no fue peor.
Las familias de menores recursos destinan hasta 22% de sus ingresos a servicios esenciales, en un contexto de salarios ajustados y empleo en retroceso.
30/06/2026 - 00:00hs
La recomposición de tarifas iniciada en 2024 continúa generando tensiones en los presupuestos familiares. El incremento sostenido de electricidad, gas, agua y transporte absorbe una porción creciente de los ingresos, especialmente en los hogares de menores recursos. Fundación Capital calculó que una familia tipo del AMBA destina en promedio entre 163.600 y 275.800 pesos mensuales a servicios, según el nivel de subsidios. El aumento interanual ronda el 55%, veinte puntos por encima de la inflación, mientras que los salarios privados crecieron 29,7%.
De acuerdo al informe, una familia con dos salarios mínimos, equivalente a 735.600 pesos, dedica más del 22% de sus ingresos a los servicios. Un año atrás esa proporción era 5,7 puntos menor y en diciembre de 2023 apenas llegaba al 5,3%. Entre jubilados con haberes mínimos, el peso alcanza 17,3%, casi el triple que al cierre de 2023.
Empleo e ingresos en retroceso
La presión tarifaria se combina con un mercado laboral debilitado. Como bien informó diario Hoy en ediciones anteriores, desde el inicio de la actual administración se perdieron 216 mil empleos privados registrados y la informalidad trepó a 44,2% en el primer trimestre de 2026. En ese escenario, las paritarias se cierran con acuerdos más moderados y los salarios reales aún se ubican 3% por debajo de los niveles de fines de 2025. La capacidad de consumo se reduce no solo por la inflación acumulada, sino por la rigidez de los gastos fijos.
Diferencias según nivel de ingreso
Los hogares de ingresos medios también sienten el impacto. Una familia con haberes de 1.500.000 pesos mensuales destina 14% a servicios, cuando en diciembre de 2023 era 7%. Para quienes perciben 2.200.000 pesos, el peso llega a 10,7%, frente a 3,8% al inicio del período. Incluso entre sectores altos, el gasto pasó de 3% a 6%.
La combinación de tarifas en alza, salarios que no logran recuperar poder de compra y un mercado laboral con menor dinamismo, configura un escenario que atraviesa a todos los sectores sociales. Mientras los hogares de menores recursos ven comprometidas necesidades básicas, las familias de ingresos medios reducen consumo y los sectores altos resignan capacidad de ahorro. El resultado es una presión generalizada sobre el ingreso, que redefine hábitos cotidianos y limita las posibilidades de recuperación económica.