Ya se fugaron 60 millones de dólares en la era Milei

La cifra ya alcanza al 60% de toda la salida récord de divisas que se registró durante el gobierno de Mauricio Macri.

Política

17/06/2026 - 00:00hs

La compra de dólares por parte de ahorristas sigue batiendo récord. Desde la flexibilización del cepo cambiario (desde finales de 2024), el atesoramiento acumula 50.172 millones de dólares. Esto sin contar las divisas que remitieron como utilidades las grandes empresas desde diciembre último, lo que sumaría unos 9.000 millones adicionales.

La adquisición de dólares de la mano de ahorristas en el mercado cambiario incluso superó la liquidación de divisas del sector más pujante actualmente de la economía, que es el campo, que alcanzó en los últimos 16 meses los 39.500 millones.

En otro punto de comparación, la cifra ya alcanza al 60% de toda la salida récord de divisas que se verificó durante el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, en esa época se había eliminado la totalidad del cepo. Con lo cual, una apertura mayor del esquema cambiario, que se suma al dólar atrasado y a tasas de interés elevadas, derivará indudablemente en un nuevo récord de fuga.

“La dolarización de los ahorros para sacarlos del circuito formal y mantenerlos 'bajo el colchón' o invertirlos fuera del país. Con la dolarización, el ahorro pasa a ser un esfuerzo que en lugar de destinarse a sostener la inversión productiva para el crecimiento económico, se inmoviliza o directamente se va del país”, señalan desde el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Al tomar la información publicada por el Banco Central entre 2004 y 2025, se observa que “los argentinos compraron dólares en el mercado oficial por un promedio de 2,2 por ciento del PBI por año, mientras la tasa de inversión en equipos durables de producción fue en promedio de apenas 6,9 por ciento del PBI por año”. Es decir, el ahorro en dólares equivalió al 31% de lo que se invierte para expandir la producción.

La falta de dólares suma, junto a la escalada de la inflación, tensión a un mercado cambiario que pretende mantener el atraso en el precio de la divisa como ancla inflacionaria. Hasta el momento se sostiene por una caída de las importaciones producto de la recesión en la actividad productiva de la industria y el comercio. Una eventual mejora de la economía requerirá de un aumento de las importaciones de capital y, por ende, de dólares para pagarlos.

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