24/05/2013 - 06:22hs
El presunto líder estuvo ligado, hace 10 años, a un doble crimen en la región. Lo atraparon en Quilmes, con otros cuatro sospechosos. Días atrás habrían saqueado una talabartería de ruta 36
La apodaron “la banda del bebe”, en virtud del alias del supuesto líder, un joven de 26 años que actualmente reside en Quilmes y es dueño de un jugoso prontuario que incluye un doble homicidio ejecutado hace diez años en Abasto. Por aquel entonces “el bebe” tenía 16. Y ahora cayó, ironías del destino, por un asalto registrado en esa misma zona. Lo atraparon en uno de tres allanamientos que policías de la comisaría Séptima y de las distritales Villa Elvira y Oeste hicieron ayer a la madrugada en Quilmes, con el apoyo del Grupo Halcón y la DDI, todos a cargo del comisario Fabián Barrios.
En esos operativos también fueron aprehendidos otro hombre y tres mujeres, incluida la pareja del “bebe”, y se recuperaron algunas de las cosas sustraídas en aquel golpe, además de una tricota policial y una escopeta calibre 16 robada en una entradera que tuvo como blanco a un efectivo de la bonaerense, en Brandsen.
La investigación se agilizó días atrás, luego de que en la tarde del 17 de mayo tres sujetos ingresaron en una talabartería ubicada en el kilómetro 44 y medio de la ruta 36, en Abasto. Parecía que iban a comprar, pero dos de ellos no tardaron casi nada en sacar dos armas y reducir entre todos al dueño, Enzo Minichero (43).
Como Trama Urbana informó un día después, los ladrones condujeron al comerciante al fondo del local, para dedicarse a lo suyo: se alzaron con una pistola semiautomática Bersa calibre 380; una carabina 22; un rifle de aire comprimido; y una importante cantidad de mercadería, como siete juegos de rienda y cabezada; estribos; 25 cuchillos; 7 hebillas de plata; 30 bombillas de alpaca y 700 pesos. La banda escapó en un Citroën C4 de color gris.
Tras la denuncia radicada en la comisaría Séptima, la pesquisa se orientó hacia los sospechosos de Quilmes, por lo que con los elementos reunidos el fiscal Marcelo Martini pidió tres órdenes de registro que se efectivizaron tras el aval del juez Juan Pablo Masi.
Uno de esos allanamientos fue en un domicilio ubicado en 21 bis entre La Merced y Los Naranjos, donde se detuvo a un sujeto de 20 años y su concubina de 21, secuestrándose allí, entre otros elementos, 11 celulares, una tricota de la Policía y un cargador 9 milímetros con cartuchos de punta azul que usa la fuerza.
El otro registro se hizo en 31 y Yoldi, sitio en el que se aprehendió a una mujer de 35 años y se hallaron armas y elementos de talabartería que aún conservaban los precios. Y el tercer y último allanamiento tuvo como escenario la casa del “Bebe”, en Solís entre 23 bis y 24, al que sorprendieron durmiendo con su mujer. Aquí había una pistola 9 milímetros, balas del mismo calibre, celulares y el Citroën C 4 gris que tenía pedido de secuestro del 11 de mayo pasado, por haber sido robado en Lomas de Zamora. La pistola no le iba en zaga: había sido sustraída en diciembre de 2012, informaron fuentes oficiales.
La entradera a un policía en Brandsen
Los investigadores sospechan que la misma banda tendría vinculación con, por lo menos, tres robos recientes más en la región. Por lo pronto, ya la ligaron con el sufrido el 1 de mayo pasado por el policía Alejandro Viscelli, al que tres delincuentes armados lo redujeron en la puerta de su casa de Brandsen, ingresaron con él y le quitaron, entre otras pertenencias, una tricota y una escopeta calibre 16 recuperadas ayer. La banda, dijo, circulaba en un auto color gris. En los allanamientos también se hallaron un chaleco y una campera de la Policía Federal.
Aquel doble homicidio en la ruta 2
El 14 de octubre de 2003, la policía acudió al kilómetro 45 de la ruta 2, en Abasto, porque se estaba incendiando una casa. Pero a unos 70 metros de la finca hallaron el cuerpo de Hector Barragán (45) con un tiro en la nuca. Sus familiares dijeron que esa noche debía estar con él su hijo de 17 años, lo que resultaba grave, ya que el pibe no aparecía. Lo hallaron dos días después, a 500 metros de la casa de su padre, también asesinado. Héctor estaba siendo investigado por varios robos en la región y todo apuntó a un ajuste de cuentas. En aquella investigación surgió el nombre del “bebe”, que por entonces tenía 16 años.