Tiroteo en la estación de servicio de 122 y 46: el reo quería un traslado del penal

Trama Urbana tuvo acceso a la historia clínica del recluso suicidado. Lo intranquilizaba estar tan lejos de sus afectos. Había intentado matarse dos veces.

De a poco, vuelve la calma a un sector de Ensenada que limita con La Plata y en donde el martes se produjo un brutal tiroteo entre dos policías y un recluso que acababa de escaparse del Policlínico San Martín. Si bien la estación de servicio Puma donde se desató el infierno es vigilada constantemente por un patrullero, hasta el momento no hubo que lamentar nuevos incidentes.

En tanto, Asuntos Internos del Servicio Penitenciario Bonaerense resuelve qué hacer con los tres funcionarios de la Unidad 35 de Magdalena implicados. En dicho penal el recluso Nicolás Crause cumplía su condena por robo agravado.

Los implicados son el Jefe de la Sección de Guardia de Seguridad Exterior de dicha cárcel y los dos custodios que estaban con el detenido: un oficial adjutor y un sargento.

Estos últimos acompañaron al preso desde el penal hasta el hospital de Magdalena. Destino donde se resolvió el trasladado de Crause, ya que se había tragado una bombilla y un tenedor, todo de metal. Los primeros pasos de la investigación detectaron serias irregularidades, por lo que se trata de establecer si hubo negligencia o complicidad.

Mientras tanto, Trama Urbana consiguió nuevos detalles de la historia clínica del reo, a quien le quedaba un año y medio más para completar el período de su condena.

Estado anímico inquieto

Así como muchos en su condición, manifestaba un marcado malestar por tener que cumplir la pena impuesta de seis años en una unidad carcelaria tan alejada de su propia ciudad y de su familia. Con allegados en San Francisco Solano, partido de Quilmes, le costaba recibir visitas en Magdalena. Hay casi 90 kilómetros entre un punto y otro, y además la cárcel no está en un sitio de cómodo acceso.

En el documento médico oficial estudiado por este diario se destaca: “El paciente se encuentra anímicamente estable, con constantes mo­mentos de angustia, que se deben principalmente a inconvenientes de salud y afectivos. Esto lo mantiene inquieto, sobre todo porque desea ser alojado en una unidad penitenciaria más próxima a sus vínculos familiares”.

Su historia clínica habla también de las ideas de autoeliminación, como finalmente sucedió al verse rodeado y sin posibilidad de escape, dentro del minishop de la estación de servicio de 122 y 46. “Al momento del encuentro no se escucha ideación suicida. En el pasado tuvo dos intentos, estando privado de la libertad. No se escucha producción delirante manifiesta”.

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Por último, se hace hincapié en su relación con los estupefacientes: “En cuanto al consumo de drogas, manifiesta haber consumido distintas sustancias indistintamente, pretendiendo olvidar los problemas que tenía, pero afirma que no lograba ello más que por un rato. No considera haber desarrollado ninguna adicción a ninguna de las sustancias consumidas. No tuvo síntomas de intoxicación ni de abstinencia. En la actualidad refiere no consumir sustancia alguna ni presenta deseos de repetir el consumo. No cree que el consumo haya sido problemático en su vida”.

Crause, de 24 años, burló la custodia que lo vigilaba en su estadía en el Hospital San Martín y se tomó un remís con destino a Quilmes. El chofer paró a cargar gas, dos policías a bordo de un patrullero vieron al sospechoso y se inició un tiroteo que culminó con el suicidio del reo.