El fútbol infantil pidió justicia por Kim Gómez

Apareció una bandera en la canchita de Chacarita Platense, muy cerca del lugar en donde hace un poco más de un año asesinaron a la nena de 8 años en La Plata.

En el un ambiente en el cual se pretende darles contención a los niños y adolescentes, no pasó desapercibida una bandera pidiendo justicia por la muerte de Kim Gómez en la canchita de Chacarita Platense, que por primera vez en 2026 hizo de local en 77 entre 29 y 30.

A pocas cuadras de este lugar, el 25 de febrero del año pasado, dos asesinos terminaron matando a Kim Gómez, una nena inocente de ocho años, que había acompañado a su mamá a hacer los mandados a un supermercado de la misma zona de La Plata.

La semana pasada, en efecto, se conoció la fecha en la cual se conocerá el veredicto y la sentencia para uno de los dos acusados del crimen, que al momento de cometer el hecho era menor de edad y está siendo juzgado por la Justicia penal Juvenil de la Provincia de Buenos Aires.

El tema está tan vigente y candente en la sociedad que fueron los propios dirigentes y allegados a la comisión directiva del club de fútbol infantil que decidieron colgar una bandera en el marco del primer partido de local que este club albergó ayer por la liga Lisfi, y el caso de Kim ha pasado a ocupar un lugar indiscutido en el ámbito popular de la sociedad platense, como también ocurre con otros casos resonantes como lo fue la muerte del hincha de Gimnasia César “Lolo” Regueiro el 6 de octubre del 2022.

La familia de Chacarita Platense recibe a decenas de chicos del barrio Altos de San Lorenzo, que bien pudieron ser los asesinos de Kim Gómez hace algunos años, encuentran un espacio para jugar a la pelota en torneos organizados por alguna de las ligas en una de las zonas y barrios más complicados y afectados por la delincuencia que tiene La Plata.

En los clubes de fútbol de los barrios, como es el caso de Chacarita Platense, prevalecen carteles reflexivos como los mensajes que deben tener los padres y los adultos con los nenes, para evitar presiones en el ámbito deportivo y social y sobre todo, intentar bajar el sentido de rivalidad entre los equipos y hacer del deporte un juego más que una competencia.

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