El pueblo argentino festejó en todo el país tras eliminar a Inglaterra

Desde Ushuaia hasta La Quiaca, las plazas se colmaron de hinchas argentinos que festejaron el triunfo de la Selección.

El pitazo final en Atlanta desató un terremoto de alegría que sacudió cada rincón de la República Argentina. La victoria por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 no fue un triunfo más; fue una descarga de euforia colectiva que transformó al país en una marea celeste y blanca imparable.

Desde Ushuaia hasta La Quiaca, las plazas se colmaron en minutos. El epicentro en nuestra región, como marca la tradición, fue 7 y 50 en conjunto con Plaza Moreno, donde cientos de miles de almas desafiaron el frío para fundirse en abrazos eternos, cánticos dedicados al clásico rival y banderas al viento. Pero la fiesta fue verdaderamente federal: el Obelisco Porteño, el Monumento a la Bandera en Rosario vibró con el orgullo local por Lionel Messi, mientras que la Fuente de las Utopías en Mendoza y la Plaza San Martín en Córdoba se convirtieron en peñas gigantes a cielo abierto.

El desahogo tuvo un sabor especial por la épica del partido. Tras ir abajo por el gol de Anthony Gordon, la mística de la Scaloneta apareció en cinco minutos mágicos gracias a las conquistas de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, asistidos por un Messi magistral. Las familias salieron a las calles de los barrios, los autos hicieron sonar sus bocinas en caravanas interminables y los bombos retumbaron hasta la madrugada. Argentina no duerme; el país entero festeja con el alma encendida la clasificación a una nueva final del mundo. El sueño del bicampeonato está a un solo paso.

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