Más de diez mil hinchas argentinos fueron llegando en las últimas horas a la ciudad de Kansas y se espera que el grueso lo haga entre hoy y mañana para ver el partido. Severidad en los controles y poca empatía de la Policía. Para los argentinos en Kansas no es ninguna novedad.
Kansas – Estados Unidos
Cobertura especial
La ciudad que alberga al equipo argentino está llena de lugareños que observan con curiosidad y distancia el comportamiento que pueden tener los fanáticos que viajaron a ver el Mundial.
A esta altura todos saben lo que es “un banderazo”, pero no por eso lo toman con mucho agrado. Por el contrario, hay temor de que alguno se le vaya mano con los festejos y por momentos la tensión con la Policía y el personal de seguridad de la FIFA percibe en el aire.
Los pocos ayudantes de la FIFA que hablan castellano aseguran que los ciudadanos de Kansas son personas amables, pero que no están dispuestas a perder el orden ni convivir con otras costumbres que puedan resultar chocantes, más allá del fanatismo y el color.
Un grupo de argentinos radicados en la ciudad hace muchos años lograron que suban exitosamente las ventas de un restaurante al que bautizaron “Buenos Aires”, debido a la presencia de la Selección en esta ciudad.
Los que llegan están de buen humor y predispuestos. Los que viven en la ciudad los observan y se acomodan a las disposiciones de la FIFA, que dispuso de una gran cantidad de colectivos extras para el traslado de los hinchas.
En el mismísimo aeropuerto de Kansas, que es un poco más grande que el de Mar del Plata o Córdoba, pero no tanto como Ezeiza o Aeroparque, hay voluntarios esperando por los hinchas y ofrecen un pase para el traslado hasta el centro de la ciudad en donde funciona el Fan Fest.
Algunos estadounidenses lucen orgullosos la camiseta de la Selección de su país y se entusiasman con el Mundial luego de la abultada victoria del equipo de Pochetino contra Paraguay.
Los brasileños y los mexicanos están a la par de los argentinos con presencia de camisetas en las calles y hay muy pocos europeos o africanos que viajaron para ver el partido.
La seguridad es severa y distante. No hay término medio, aunque sí voluntad para solucionar problemas que no demanden mucho tiempo.
Al margen de algunos llamados de atención, hasta el momento no hubo que lamentar incidentes mayores, aunque el foco de atención estará centrado en lo que pase hoy con otro banderazo previsto para la tarde y mañana en las horas previas al primer partido del grupo J del Mundial.