entrevista

Marita Ballesteros y Anahí Berneri vuelven al teatro

La dupla presenta una nueva temporada de la aclamada obra que habla de vínculos y de sentimientos.

Espectáculos

05/03/2026 - 00:00hs

Lo que se pierde se tiene para siempre, con Marita Ballesteros, Sofía Gala Castiglione, Enrique Amid y Camila Marino Alfonsín, vuelve ahora en el Teatro Astros (CABA), los jueves a las 20 horas, con dirección de Anahí Berneri. Hablamos con Berneri y Ballesteros para saber más detalles.

—¿Sensaciones de volver, otro espacio, cómo cambia la dinámica de trabajo, de actuación, de dirección?

—Anahí Berneri: Era un pendiente que teníamos pasar a un teatro más grande, llega a la obra, porque siempre cuando viene de un teatro que no es a la italiana, después piensa que, bueno, a ver si va a llegar la misma emoción al espectador, pero la verdad que sí. Y de hecho las dimensiones del escenario son las mismas que las del Dumont.

—Marita ¿ya habías trabajado en el Astros?

—Marita Ballesteros: No me acuerdo, pero para mí volver con esta obra que amo, Anahí es increíble, y además una vez por semana estoy chocha.

—¿Cuándo te llamó dijiste de una que sí?

—AB: A mí que me llamara a ella me gustó porque muchas actrices, como Érica Rivas, me hablaron muy bien, así que le dije que sí, sin leerla, le dije que sí.

—¿Y qué viste en Marita para llamarla?

—AB: La había visto un montón, es un talento elegante, Marita entra con esa presencia, que no es fácil de encontrar, su elegancia, sus formas, ese hacerse respetar, que está tan presente. Había que contar el personaje que estaba perdiendo su memoria, pero que a la vez mantenía su dignidad, siempre me interesan que tengan dignidad, sin victimizarlos, que uno no sienta lástima, que uno se identifique, que sienta ternura, que se conmueva. Eso de las enfermedades a mí no me interesa. De hecho, no nombramos ni el Alzheimer ni el Parkinson. No nombramos. Es como que ya te encasilla en hablar de ciertas cosas que, bueno, que no es lo central en esta obra. Acá lo importante son los apegos. Son los apegos de los padres con los hijos, de los hijos hacia los padres y cómo las relaciones, a veces, de mucho apego, de mucho amor, terminan esclavizándonos y haciendo que nuestras vidas queden truncas. Y creo que todos estuvimos de acuerdo que no son personajes enfermos, tiene que ver con la forma y con las circunstancias que atravesaron.

—MB: Y tiene que ver con lo que le pasa a la hija, que al final se vuelve madre de sus padres, porque es así la vida. La ley de la vida. Entonces, me encanta porque en realidad habla de sentimientos. No importa si vos, tu familia se aman, pero dentro de ese amor hay de todo. Ocho mil millones de variantes. Pasar por broncas, pasar por millones de cosas. Y de eso habla la obra. A veces que uno ni siquiera toma en cuenta. Yo tuve una madre que vivió hasta casi los 100, y bueno, por supuesto que vivía en su casa y todo eso, y yo iba y esa cosa de ver a tus padres envejecer como hijos, la obra sin decirlo, sucede, lo ves.

—Uno no entiende que hay determinada edad en los personajes, por momentos no sabés qué edad tienen, ¿no? Por la vestimenta, no sabés.

—AB: Hubo un trabajo que fue realmente muy interesante de jugar con el tiempo del relato, del pasado de esa niña que se intercala con el presente del relato.

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