entrevista
Oliver Laxe: “El espectador no existe, el espectador lo creamos nosotros”
Nominado al Oscar, el realizador reflexiona sobre el momento actual del cine y las particularidades de su película.
Desde su estreno en Cannes, Sirât, donde ganó el Gran Premio del Jurado, no ha pasado desapercibida. Tras la polémica propuesta que divide aguas, pero que consiguió su nominación al Oscar y al Globo de Oro, como mejor película internacional, Laxe habla en exclusiva con Hoy para revelar detalles de su propuesta.
—En lo que arde, el fuego trascendía la pantalla. En Sirât se siente el polvo. ¿Cómo lográs que esas experiencias salgan de la pantalla?
—No lo sé, yo creo que soy un cineasta de imágenes y hay algo como muy visceral y muy del sabor de las imágenes, del polvo de las imágenes. Te pongo un ejemplo, yo cuando he estado buscando músico y he escuchado la música de Kangding Ray, lo que más me gustó de su música es el grano de su música, es el polvo de su música, es la textura de su música. Y sobre todo me gustó porque yo sabía que era una textura muy similar a la textura del 16 milímetros. Es que la película es plata, es un material noble, estimulada por la luz, o sea, es pura alquimia. Entonces hay algo que tampoco quiero poner la cabeza, no lo quiero analizar, pero hay algo en lo que es la textura y la dimensión más material de la imagen y en sí con la que quiero ser atento. Y cierto, el polvo, y hay un momento que Sergi López dice, aquí solo hay polvo. Vamos a encontrar a alguien y él, como en un acto de aceptación y desapego, dice, soy un cero, no tengo ego, estoy en la nada, que es el punto desde el cual se uno puede trascender. Polvo, polvo era lo que yo más pensaba, el polvo que los coches tiran cuando avanzan en el desierto y levantan, verdaderamente era la textura que más ganas tenía de filmar. De hecho, te pongo un ejemplo, los camiones los transformamos para que echaran más polvo de lo normal. Tenían unas luces que echaban polvo.
—¿Y cómo terminaban después en el rodaje? ¿Todos con polvo encima?
—Era muy difícil de rodar por eso el polvo, y además con el pelo largo, imagínate. Hubo muchas tormentas, la vida te da quitando, el desierto te da quitando, el cine te da quitando, o sea, las películas, tienes que pagar tributos, en la vida tienes que pagar tributos, la vida no te da así, y haciendo cine tienes que re merecerte, la belleza tiene sus reglas, la vida tiene sus reglas. Este desierto de Sirât es un desierto, pero también es otra cosa, hay algo detrás del desierto. Me hubiera gustado poder filmarlo más, mucho más, que fuera más, acercarnos más a la zona de Stalker, evocar un poco más trascendencia, pero está bien, está bien quedarte en el límite justo entre lo material y lo sutil.
—Tus películas están pensadas siempre para el cine, estamos viviendo un momento en el cual la gente, sobre todo post pandemia, como que decidió, bueno, yo una película la veo en mi casa, me siento en mi sillón, le pongo la pausa, pero tus películas invitan a ir al cine…
—Totalmente, pero hay algo que quería matizar, no es la culpa de la gente, la culpa es nuestra, la culpa es de los cineastas, la culpa es de la gente del cine, porque, fíjate, Sirât, en España la han visto medio millón de espectadores, en Francia ahora hemos llegado a 700.000, no son 700.000 cinéfilos, y la gente lo ha dicho, la gente que no es cinéfila le han dicho, hay que verla en la pantalla grande, ellos mismos lo han dicho, ellos se han dado cuenta, gente que no es nada cinéfila, se han dado cuenta, esto es una experiencia y estamos cansados de ver siempre la misma película, o sea, dicho esto, que si a la gente le das mierda, come mierda, pero si le das buena comida, le das un buen pan hecho con amor y con buenos cereales, lo agradecen, entonces está en nuestra responsabilidad, sí, el mundo esté cadente, sí, las plataformas son unos piratas, sí, todo lo que quieras, pero está en nuestra mano cambiar el rumbo, el espectador no existe, el espectador lo creamos nosotros.
