Entrevista Exclusiva

Nicolás Furtado: “Hay mucha gente que conoce estos mundos por el noticiero”

El actor presenta una nueva faceta interpretativa con un rol que le ofrece la oportunidad de jugar en un universo particular en donde la violencia, los excesos y el sexo están a la orden del día para los personajes.

Espectáculos

28/09/2021 - 00:00hs

Entre hombres, la serie que llegó a HBO Max basada en la novela homónima de Germán Maggiore, quien junto a Pablo Fendrik realizó la trasposición al formato miniserie, tiene a Nicolás Furtado en el rol de Mosca. Con él habló diario Hoy para saber más detalles de esta propuesta que impulsa nuevos caminos en la televisión local.

Dueño de una carrera en la que supo transitar caminos diferentes, escapando al mote de “galán” con el que la industria acostumbra a encasillar a figuras exitosas, Furtado se abrió paso con propuestas de gran impacto en los espectadores,sin renegar un decidido interés por explorar y expandir hacia los márgenes sus dotes interpretativas.

Tras la explosión de Diosito, en El marginal, a quien continúa interpretando en temporadas que recuperaron el pasado de los personajes, se le presentó la oportunidad de encarnar a “El Bicho” en Educando a Nina, Pedro en Fanny la fan, y será Daniel Passarella en la próxima a estrenarse Maradona, sueño bendito. Ahora es Mosca, un particular sujeto que se maneja en los márgenes de la legalidad.

—¿Cómo fue meterse en Mosca y actuar con esas prótesis, la manera de hablar, caminar? ¿Qué desafío implicó para vos?

—Antes de leer los guiones leí el libro y la verdad es que no me imaginé la versión de Mosca que finalmente resultó. En el proceso de armar el personaje entendí que tenía que ser un tipo con una rareza, que tomara la sátira que tiene la obra, y decidí ir por ese lado. El tema de la prótesis, la peluca, y todo, son cosas que a mí me facilitan el trabajo, porque me sitúan rápidamente en el personaje, me es hasta más cómodo quizás, meto más rápido con la energía del personaje, que es lo que fuimos encontrando a medida que ensayábamos y a mí, hasta se me hace más divertido, el encarnar un personaje que se aleje tanto de mi impronta y naturaleza.

—¿Cómo fue convivir con el personaje durante el rodaje?

—Es raro, uno está un poco con esa energía en la diaria, por más que no esté grabando, y quedo en ese mood y me sirve para encontrarle al personaje cosas fueras del set, estratégicamente me conviene dejarlo entrar en mi vida diaria y en ese camino encuentro data que le incorporo después al personaje.

—¿Cómo fue la conexión con Diego Cremonesi para generar la dupla?

—Con Diego, que somos amigos y venimos trabajando mucho juntos, nuestra idea fue, más que los personajes, que exista la dupla, creíamos que nuestro laburo iba a crecer desde ahí, hicimos una apuesta a que el vínculo sea muy real, y se logró, en gran parte se ve. Es una forma de trabajar muy generosa con el otro, con el compañero, con el director, con el equipo, y cuando trabajas así todo se eleva. Estos dos tipos tenían que complementarse, y no imagino otra manera de verlos, pero sí en el antes y después, son como un equipo interminable ellos dos.

—¿Por qué creés que desde Okupas para acá interesa tanto el tema de la marginalidad en las ficciones nacionales?

—Hay mucha gente que no conoce estos mundos, y es pura curiosidad, y lo que conoce de estos mundos es por el noticiero, que te cuentan lo que pasó, a quién mató, a quién robó, y en las ficciones te cuentan el porqué, por más que no sea válido. Como actores, de alguna forma tratamos de no juzgar a los personajes, ni lo que hacen, y simplemente mostrarlos e interpretarlos desde otro lugar, y eso despierta interés de conocer más de estos mundos.

—Hace dos años o dos años y medio que la esperamos, ¿cómo fue reconectarse con la propuesta después de tanto tiempo?

—La espera se hizo larga, tenía muchas ganas de verla, por suerte la vi en Berlín, vi los cuatro episodios y quedé más conforme de lo que pensaba, superó mis expectativas, sabía que había un buen libro y guion, y verla terminada fue espectacular.

—¿Costó mucho lograr equilibrar el feísmo y la violencia que caracteriza a la propuesta? ¿Fue complicado manejar límites en la interpretación?

—Es como cuando leés una caricatura, que hay un malo que rompe todo, es entretenido, tiene humor, y acá pasa un poco eso, tiene su parte caricaturesca la serie y eso hace que los golpes no sean tan fuertes para el espectador y podés alivianar con algo más visual o toques más de humor para que no se vea tan trágico todo; la historia lo es, pero eso te hace que sea más entretenido y llevadero.

—¿La corrección política que impera en la televisión actual de alguna manera los condicionó a la hora de actuar, porque no se ve eso?

—De alguna forma estamos mostrando una realidad y hay que ir a fondo, hay que serle fiel porque de alguna manera es denunciar aquello que sucedía años atrás. Es como cuando se hace una película sobre el proceso militar, vas a fondo, lo mostrás tal cual fue para mostrar lo terrible que era, y así estamos ­mostrando algo que funciona como una denuncia.

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