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Cuando Juan Domingo Perón protagonizó una película de Pino Solanas

Fue a mediados de 1971 que el gran cineasta, junto a Octavio Getino, grabó con el general una entrevista bajo el título Actualización política y doctrinaria para la toma del poder.

Interés General

13/05/2024 - 00:00hs

Fernando Solanas y Octavio Getino formaban parte del grupo Cine Liberación. Tres años antes habían realizado La hora de los hornos, un documental mítico premiado en Europa, pero visto clandestinamente en nuestro país por la férrea censura militar. Fue entonces que decidieron viajar a Madrid para hacerle un largo reportaje a Juan Domingo Perón con el objetivo de que la palabra del líder llegara a las bases del movimiento justicialista.

La entrevista fue hecha en varios días y se condensó en dos horas cuarenta minutos, incluyendo fotomontaje y fragmentos de canciones. La película fue exhibida en innumerables sindicatos y asambleas estudiantiles. Se proyectaba en dos cortes para incentivar el debate entre los espectadores.

En la primera parte se unía la lucha por la liberación nacional con la del resto del Tercer Mundo. Se ve a Perón decir: “Estamos en el Tercer Mundo, y estamos conectados con la idea de la liberación del continente, trabajamos para eso. Y creemos que la juventud, la gente del futuro, debe aferrarse a esa ­posición, porque esa será la posición del futuro”. Se traza una línea histórica con todos los movimientos independentistas intentados en nuestro país.

Asimismo, Perón traza su árbol genealógico de ideas: “La línea nuestra es la línea de, diremos, de la Primera Junta, que era independentista. Rosas, que defendió eso; Yrigoyen, que fue otro hombre que defendió también. Y Perón. Todos los demás gobiernos argentinos han pertenecido a la línea anglosajona y la han servido, de una manera directa e indirecta. De manera que todo esto tiene una continuidad ­histórica en el mundo. Pero tiene también, en cada país, una continuidad histórica, porque los países están viviendo el reflejo del resto del mundo”.

Las palabras del líder se corresponden con los hechos realizados bajo las dos presidencias que por entonces había ejercido. En 1949, con motivo del Tratado de Complementación Económica –que tenía por finalidad constituir una comunidad económica latinoamericana con fines de integración continental–, había dicho que “el año 2000 nos encontrará unidos o dominados”. 22 años después confirmaba: “Hoy vemos auspiciosamente surgir revoluciones salvadoras en varios países hermanos del continente: Cuba, Chile, Perú, son dignos espejos en los que han de mirarse muchos otros latinoamericanos que luchan por la liberación. Ahora es preciso que, sin pérdida de tiempo, se unan férreamente para conformar una integración que nos lleve de una buena vez a constituir la Patria Grande que la historia está demandando desde hace casi dos siglos. Y por la que debemos luchar todos los que anhelamos que nuestros actuales países dejen de ser factorías del imperialismo y tomen de una vez el camino de grandeza que nos corresponde por derecho propio”.

La película aborda un tema que no ha dejado de ser controversial a lo largo de los años: ¿qué es ser peronista realmente? Los directores de la película se plantearon que había nadie más calificado para responder a esa pregunta que el propio fundador del movimiento. Y esto es lo que contestó Perón: “Peronista es todo aquel que cumple la ideología y la doctrina peronista. Por otra parte nosotros esto lo hemos aclarado bien en el movimiento: hay un decálogo peronista, donde dice cuáles son las diez condiciones básicas que debe llenar un hombre para ser, sentir y poderse decir peronista. En ese sentido, con todo lo que ha pasado en el país, yo pienso que habrá un sector malintencionado, pero más que nada ha sido un sector desaprensivo e ignorante. Y el bruto es siempre peor que el malo, porque el malo suele tener remedio, el bruto no. He visto malos que se han vuelto buenos, jamás un bruto que se haya vuelto inteligente. De manera que todo esto que uno va echando a la balanza, en la apreciación de los hombres, debe servirle para calificar y para compensar. Los hombres son útiles en la medida de su capacidad y su buena intención. El hombre bien intencionado, aun cuando no sea muy capaz, suele servir”. Y, finalmente, precisa: “Un hombre de nuestro movimiento podrá tener cualquier defecto, pero el más grave de todos será no ser un hombre del pueblo”.

La película tiene una muy buena calidad fílmica, con un excelente montaje y una gran inteligencia narrativa. Pero, sobre todo, su valor está en el aporte histórico que significa escuchar la voz de uno de los mayores políticos de la historia argentina, cuyo pensamiento sigue teniendo una estremecedora vigencia.

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