cultura

Entrevista a Quique Pesoa

Es una de las voces más emblemáticas de la radiofonía argentina, un curioso impenitente que mira con lucidez la realidad.

Interés General

13/03/2026 - 00:00hs

Desde hace casi veinte años vive en San Marcos Sierras. En su historia construyó un pequeño estudio para hacer radio, una pasión que ha alimentado a lo largo de su vida y que le ha valido ser reconocido como uno de los grandes comunicadores de nuestro país. Lo que hace Quique Pesoa tiene que ver con el arte, con el buen decir, con el tempo que maneja como un músico consumado, con el lúcido compromiso con su oficio, y con ese espíritu lúdico que lo llevó a hacer antes vino y ahora grappa.

–Hace poco se pudo ver en las redes un video en el que explicabas cómo hacer la grappa. Seguís adquiriendo nuevas habilidades.

–Hay algo en lo que me vengo entrenando hace muchos años, que es en dejar ir algunas cosas. Hacía unos 28 años que hacíamos vino todos los años; el año pasado me di cuenta que ya no tengo fuerza no sólo para agacharme, sino para levantar un cajón de uva de 20 kilos. Entonces me dije: esto hay que dejarlo. Es más sencillo recibir los orujos de aquel que hizo el vino y que descubó los orujos; y me construí un destilador con chatarra antigua, y empezamos a destilar aguardiente de orujo, grappa con dopiapé en Italia. Es la segunda o tercera vez que hacemos, y está muy rica.

–¿Le pusiste el mismo nombre que el vino: Flor de Peludo?

–No, se llama "La Merced", que es el nombre de la hostería nuestra.

– ¿Cuándo se toma la grapa?

–La grapa se toma siempre de sobremesa, después del almuerzo o la cena. Me acuerdo de una graciosa entrevista al doctor Favaloro hace muchísmos años, en radio Rivadavia; le dije "Bueno doctor, ¿qué es esto del vino en las comidas?". Y Favaloro arranco diciendo que es un gran antioxidante, "no digo - afirmaba él para disimular- que sea beneficioso, pero digamos que está bien". ¿Y doctor, en la cerveza como bajativo?, le pregunté después. "Bueno, la cerveza tiene un montón de propiedades..." O sea, que ya lo llevaba por un vaso de vino y otro de cerveza; y, al final de la charla, le dije: doctor, ¿ y una grapita? Y se cagó de risa, y siguió la charla bastante larga y totalmente distendida.

–Nombraste a Favaloro y yo me acuerdo de esos almuerzos que hacías en tu programa de Radio Rivadavia, ¿había alcohol ahí?

–Sí, había alcohol. Recuerdo al cabezón Horacio Guaraní, que se tomó dos botellas de vino en un rato. Yo siempre decía, antes de empezar, que teníamos la autorización de mi madre para hablar con la boca llena, porque era ridículo almorzar por radio.

–¿Cuál es el mejor bebedor que conociste?

–Hay mejores bebedores y bebedores de cantidad.. Yo me acuerdo de Miguel Brascó, que era un bon vivant, que siempre nos llevaba a Leda y a mí a cenar a lugares que no hubiésemos conocido en nuestra vida. Me parece que el mejor bebedor que conocí fue Miguelito Brascó.

–Otro gran bebedor que fue a tu programa de radio, fue Javier Villafañe. ¿Qué recuerdos tenés de ese encuentro?

Javier Villafañe es de esos tipos capaz de derribar un montón de inconvenientes que hay cuando conocés a una persona. Con Javier no había posibilidad de tener distancia, más si él te abría la puerta. Acá tuvimos un personaje muy amigo de Javier Villafañe, viviendo algunos años con nosotros en la hostería, Roberto Espina .

–Volviendo a "Flor de Peludo", habías hecho una edición dedicada a Nora Cortiñas.

–Esa fue otra de las personas que nos distinguió con su cariño, con su cercanía. La verdad es que uno no sabe cómo justipreciar lo que significa haber sido parte del corazoncito de semejante mujer. Nos cuesta a veces medir esto. Es una especie de toque de una varita mágica.

–Contá anécdotas con ella.

–Nora me llamaba para preguntarme cómo darle cuerda al reloj de pared, que yo le había arreglado, así que yo por teléfono le daba las indicaciones pertinentes. Una vez, me hizo un llamado que me sigue emocionando, me dijo: “Quique, si vos alguna vez observás que me salgo del camino, hacémelo saber”. Era tan recta, tan derecha, que cuando hicimos esa última edición del "Flor de Peludo", la llamé y le dije que tenía una foto de ella sosteniendo el "Flor de Peludo" y que me gustaría ponerla en la etiqueta del vino, y me dijo que no: “una Madre no puede estar en la etiqueta de una botella de alcohol”.

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