Motor de 12 millones de caballos de fuerza para llevar al hombre a Marte
El RS-25 fue diseñado en los años setenta y aunque no es una novedad, hoy sigue siendo el favorito para los viajes espaciales. Se trata de un motor cohete que impulsará la lanzadera espacial SLS, con la que se tratará de viajar a asteroides y al mismísimo planeta rojo. En todo este tiempo ha sido el eje fundamental del Programa de Transbordadores Espaciales. Por eso, a lo largo de 135 misiones, ha recaído sobre sus hombros el trabajo de transportar a decenas de astronautas y miles de millones de dólares de investigación y maquinaria.
El jueves pasado, la NASA ha vuelto a desempolvar a este monstruo para poner a prueba sus capacidades. Durante 500 segundos, el motor cohete hizo rugir sus 12 millones de caballos de potencia en el hangar del Puesto de Pruebas de cohetes del Centro Espacial John C. Stennis, en la Bahía de San Luis, Misisipi, EE,UU.
“Estamos pasando unos días muy emotivos por la vuelta de los largos viajes espaciales y la posibilidad de emprender un viaje a Marte. Esta prueba ha sido un gran paso en esa dirección”, dijo Rick Gilbrech, el director de las instalaciones.
Y sus dichos no son una mera declaración de intenciones. La NASA tiene previsto que el RS-25 impulse el núcleo central del nuevo Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), la futura lanzadera que llevará a los astronautas hasta algún asteroide y hasta el planeta Marte.
Comparación con un Fórmula 1
Mientras que un Fórmula 1 puede alcanzar velocidades de más de 400 kms. por hora, la NASA espera que el SLS alcance una velocidad de 36.456 kms. por hora. El reto será uno de los más difíciles jamás realizados: dejar atrás la gravedad terrestre y poner a trabajar instrumentos y hombres en el espacio.
Tal como explica Martin Burkey, del equipo del programa SLS, para conseguir este logro el cohete RS-25 debe mezclar propelentes enfriados a 250 grados centígrados bajo cero (de ahí que durante la ignición se desprendan bloques de hielo desde los motores) y hacerlos arder hasta los 3.300 grados. Además, para generar un impulso tan brutal es necesario que el flujo de combustible sea muy alto: podría vaciar una pileta familiar en un minuto. Como resultado, cada motor tendría una potencia suficiente para empujar 10 portaavioones por el océano a una velocidad de 40 kms. por hora.
Cuando la fase de pruebas en tierra se complete, se espera que los vuelos no tripulados comiencen en 2018, con el RS-25 cargando al SLS y a la nave Orion alrededor de la Luna. Si todo va bien, después comenzarían los vuelos tripulados, y el viaje final a Marte se lanzaría en 2030.
