Crece la tensión entre Irán y EE. UU.: siguen las conversaciones, pero el alto el fuego quedó atrás

Washington aceptó retomar el diálogo con Teherán, aunque Donald Trump dio por finalizado el alto el fuego. Mientras continúan los ataques, la disputa por el estrecho de Ormuz vuelve a ocupar un lugar central en la crisis regional.

Internacional

11/07/2026 - 00:00hs

La crisis entre Estados Unidos e Irán atraviesa una nueva etapa de incertidumbre. Aunque ambos países mantienen abiertos los canales diplomáticos, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que Washington aceptó continuar las conversaciones con Teherán, pero dejó en claro que considera terminado el alto el fuego alcanzado semanas atrás.

A través de un mensaje publicado en Truth Social, Trump afirmó que la República Islámica solicitó retomar las negociaciones y aseguró que Estados Unidos accedió a hacerlo. Sin embargo, remarcó que la tregua quedó atrás, en un contexto marcado por nuevos ataques militares y una creciente tensión en Medio Oriente.

Las declaraciones llegaron después de una serie de bombardeos sobre territorio iraní registrados tras el anuncio del fin de las operaciones estadounidenses. Si bien ninguno de esos ataques fue reivindicado oficialmente, se reportaron explosiones en distintas zonas del país, mientras Irán evitó atribuir responsabilidades de manera directa.

En paralelo, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Bagher Zolghadr, lanzó una severa advertencia a Israel. El funcionario sostuvo que cualquier ataque contra infraestructuras iraníes tendrá una respuesta y responsabilizó al Gobierno israelí por las recientes acciones militares. Además, vinculó la ofensiva con el impacto político que, según Teherán, generó el multitudinario funeral del líder supremo Alí Jameneí.

Otro de los focos de tensión continúa siendo el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de petróleo y gas. Irán insiste en fortalecer su control sobre el paso marítimo y sostiene que la seguridad de la zona depende de sus propias fuerzas, mientras Estados Unidos y los países del Golfo defienden la libre navegación internacional.

El principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, reiteró que Teherán está preparado para una “defensa total” si Washington incumple el memorando de entendimiento firmado el mes pasado. Ese acuerdo contemplaba la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, el alivio de algunas restricciones financieras y el compromiso de ambas partes de cesar las hostilidades mientras avanzaban las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Ghalibaf aseguró que Irán no deposita confianza en Estados Unidos y afirmó que el fin del conflicto no pasará por una rendición de la República Islámica. Al mismo tiempo, sostuvo que su país continuará priorizando la defensa de su soberanía frente a cualquier escalada militar.

La continuidad del diálogo diplomático convive así con un escenario de alta tensión, en el que persisten los intercambios militares, las amenazas cruzadas y las disputas geopolíticas en una de las regiones más sensibles del mundo. Aunque las negociaciones siguen abiertas, los últimos acontecimientos muestran que la posibilidad de una nueva escalada continúa latente.

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