Irán endurece su postura sobre Ormuz y advierte a EE. UU. en medio de una nueva escalada militar

La Guardia Revolucionaria reafirmó que el estrecho de Ormuz debe permanecer bajo control iraní y cuestionó la presencia militar estadounidense en la región, mientras continúan los ataques cruzados que elevan la tensión en Medio Oriente.

La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar en las últimas horas del jueves tras una serie de enfrentamientos militares y nuevas declaraciones de la Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que ratificó su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz y advirtió que las fuerzas extranjeras “no tienen ningún derecho ni cabida” en esa zona.

En un comunicado, la Guardia Revolucionaria sostuvo que la seguridad de la vía marítima depende de las autoridades iraníes y afirmó que la reapertura gradual del tránsito marítimo permitió recuperar cerca del 50% de la capacidad previa al conflicto. Según Teherán, el flujo de embarcaciones aumenta de manera progresiva para aquellos buques que respetan las normas de navegación establecidas por las autoridades iraníes.

El organismo también lanzó una advertencia directa a Washington al señalar que cualquier intento de intervenir en la determinación de las rutas marítimas podría afectar el proceso de normalización del tránsito y poner en riesgo los intereses de los países que dependen del estrecho de Ormuz, corredor por el que circula una parte significativa del comercio energético mundial.

Las declaraciones se producen después de una nueva ofensiva militar estadounidense sobre territorio iraní. Durante miércoles y jueves, Estados Unidos bombardeó distintos objetivos, entre ellos instalaciones cercanas al puerto de Chabahar y zonas próximas a Bandar Abbas, además de registrarse explosiones en Iranshahr. Irán aseguró que sus sistemas de defensa aérea respondieron a los ataques y confirmó que la central nuclear de Bushehr no sufrió daños.

Como represalia, Teherán lanzó misiles contra bases militares ubicadas en Bahréin, Qatar, Kuwait y Jordania, ampliando el alcance regional del conflicto y elevando la preocupación internacional por una posible escalada de mayores dimensiones.

Desde la visión iraní, la presencia militar estadounidense constituye un factor de inestabilidad en el Golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz, mientras que Washington sostiene que sus operaciones buscan proteger la libertad de navegación y responder a las acciones militares de la República Islámica.

Con el intercambio de ataques aún en desarrollo y sin señales de una desescalada inmediata, la situación mantiene en alerta a los países que dependen del tránsito por una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.

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