El valor promedio de la gasolina alcanzó los US$ 4,56 por galón.
El fuerte aumento del precio de la gasolina se convirtió en una de las principales preocupaciones económicas para los ciudadanos de Estados Unidos y empieza a generar un desgaste político para el presidente Donald Trump, a quien gran parte de la población responsabiliza por la situación.
Según una encuesta elaborada por NPR/PBS, el 81 % de los estadounidenses asegura sufrir dificultades económicas al cargar combustible. Dentro de ese grupo, un 33 % afirma que el impacto en el presupuesto familiar es “importante”, mientras que otro 48 % lo considera “leve”. Apenas el 19 % sostuvo no verse afectado por la suba.
La presión se explica por el incremento sostenido del combustible en todo el país. El precio promedio nacional de la gasolina regular alcanzó los US$ 4,56 por galón, tras quince días consecutivos de aumentos. Antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, el promedio rondaba los US$ 2,98, lo que evidencia una suba abrupta en pocos meses.
En estados como California, el precio ya supera los US$ 6 por galón, con estaciones de servicio que exhiben valores récord. También se registran cifras elevadas en Washington, Hawái y Oregón, todos por encima de los cinco dólares.
El malestar social comienza a reflejarse en el plano político. El 63 % de los encuestados considera que Trump tiene “gran parte” o “bastante” responsabilidad en la escalada de precios. Entre los demócratas, el rechazo alcanza el 89 %, aunque también aparece entre independientes y una parte del electorado republicano.
Otro dato que preocupa a la Casa Blanca es que algunos de los mayores aumentos interanuales se registraron en estados clave que Trump ganó en las elecciones de 2024, como Ohio, Míchigan y Alaska.
La suba del petróleo vinculada al conflicto en Medio Oriente continúa presionando sobre el mercado energético y amenaza con convertirse en uno de los principales factores económicos y políticos de cara a los próximos meses en Estados Unidos.