Irán rechaza negociar con EE. UU. bajo presión y crece la tensión en el Golfo
El presidente Masoud Pezeshkian aseguró que es “imposible” dialogar mientras Washington mantenga su política de presión máxima.
Este martes, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, endureció su postura frente a Estados Unidos y rechazó la posibilidad de estar bajo condiciones de presión. “Es imposible e irrealizable”, afirmó al referirse a la pretensión de Washington de sostener sanciones y amenazas mientras impulsa un diálogo.
Durante una conversación con el dirigente iraquí Ali Faleh al Zaydi, el mandatario iraní cuestionó la “contradicción” de la política estadounidense. Según sostuvo, por un lado se exige negociación, pero por otro se mantiene una estrategia de “máxima presión” que, en la práctica, busca forzar la rendición de Teherán.
Pezeshkian recordó además que su país fue atacado en ocasiones previas mientras se desarrollaban instancias de diálogo, lo que refuerza la desconfianza hacia Washington. En ese marco, denunció la continuidad de amenazas militares y operaciones en la región, incluso contra infraestructura civil.
El líder iraní insistió en que su país no busca desarrollar armas nucleares y mencionó la fatua emitida por el ayatolá Alí Jameneí, que prohíbe su fabricación. Aun así, se mostró dispuesto a ofrecer garantías dentro del derecho internacional y bajo supervisión global para demostrar el carácter pacífico de su programa nuclear.
“Si nos hablan con lógica, el diálogo es posible”, planteó, aunque dejó en claro que Irán no aceptará imposiciones. En esa línea, remarcó que la guerra no es un escenario deseado, pero advirtió que el país está preparado para responder ante cualquier agresión.
La tensión se agrava en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio global de energía. Estados Unidos, bajo la conducción de Donald Trump, mantiene un bloqueo naval en la zona y desplegó una importante operación militar para garantizar la circulación de buques.
Desde Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las restricciones y amenazó con atacar a cualquier embarcación que considere colaboradora del “enemigo”.
En este contexto, el frágil alto el fuego vigente desde abril no logró disipar las tensiones. Las diferencias entre ambas potencias siguen marcadas por la desconfianza mutua y la falta de avances concretos, en un escenario donde cualquier escalada podría tener impacto directo en la estabilidad regional y en la economía global.
