Ormuz vuelve al centro de la tensión entre Irán y Estados Unidos
Teherán reivindicó su papel histórico como garante de la seguridad en el estrecho de Ormuz tras las declaraciones de Donald Trump, mientras Lula da Silva cuestionó la ofensiva estadounidense y alertó por las consecuencias económicas del conflicto.
El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en el principal foco de tensión en Oriente Medio tras una nueva escalada verbal entre Estados Unidos e Irán, mientras distintos líderes internacionales expresan preocupación por las consecuencias que un agravamiento del conflicto podría tener sobre la economía mundial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que Washington tomará el control del estratégico corredor marítimo y anunció nuevos ataques contra Irán, al acusar a Teherán de incumplir los compromisos alcanzados. Además, sostuvo que Estados Unidos garantizará la seguridad de la navegación y planteó la posibilidad de cobrar una compensación a los buques comerciales que transiten por la zona.
La respuesta iraní llegó a través del ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, quien defendió el papel de su país en la región y afirmó que “Irán siempre fue el guardián del estrecho de Ormuz y lo seguirá siendo”. El canciller sostuvo que la República Islámica ha garantizado históricamente la seguridad de esa vía marítima y respondió con ironía a la propuesta de Trump sobre el cobro de tasas por el tránsito comercial.
La importancia de Ormuz es estratégica para el comercio internacional, ya que por allí pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo exportado por vía marítima, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento repercute rápidamente en los mercados energéticos.
En este contexto, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a cuestionar la política exterior de Washington hacia Irán. El mandatario rechazó los argumentos utilizados para justificar la ofensiva militar estadounidense y recordó el precedente de la invasión a Irak en 2003. Además, advirtió que el conflicto ya impacta en la economía brasileña debido al incremento del precio internacional del petróleo, con efectos sobre los combustibles y el costo de los alimentos.
Mientras continúan las amenazas cruzadas entre Washington y Teherán, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación en Ormuz, un punto clave cuyo futuro puede influir directamente en la estabilidad energética y económica a nivel global.
